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La ahora ex delegada de la Profepa, Carolina García, dijo que presentó su renuncia voluntaria debido a que tiene un nuevo proyecto en puerta.

 

CANCÚN, Q. ROO.- Por tener un proyecto personal en puerta y no por las denuncias que enfrenta, Carolina García Cañón afirmó que presentó desde el pasado lunes 11 de septiembre su renuncia voluntaria al cargo de delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) de Quintana Roo.

 

La renuncia fue entregada en las oficinas centrales de la institución, en la Ciudad de México.

 

Ayer por la tarde, la ahora ex delegada de la Profepa en Quintana Roo compareció ante la Procuraduría General de la República (PGR), y al salir aseguró que es un tema relacionado con la Procuraduría.

 

Actualmente la funcionaria tiene diversas denuncias penales por la presunta omisión de la delegación en investigaciones relacionadas a polémicos desarrollos turísticos en Holbox, Punta Nizuc y Tajamar, así como por incumplimiento de la aplicación de las leyes ambientales.

 

La ahora ex delegada informó que Rodolfo Vilchis Noriega, quien era director de la oficina regional de dicha institución en Akumal, municipio de Tulum, tomará el puesto como encargado regional de Profepa en el estado.

 

García Cañón declaró que su renuncia se dio debido a que tiene un nuevo proyecto en puerta, y no podía dejar pasar esta oportunidad.

 

Al cuestionársele si se trata de sumarse al Gabinete del Gobernador electo del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, manifestó con una sonrisa nerviosa que es “un proyecto personal bastante interesante”.

 

Señaló que deja la delegación en “buenas condiciones”; que desde 2015 a la fecha, tiempo de su administración, vio una transformación en la Profepa.

 

Sin embargo, no especificó ninguna acción hecha cuando estuvo a cargo.

 

“Quintana Roo tiene temas importantes todo el tiempo, que constantemente están evolucionando”, dijo Carolina García.

 

La renuncia de García Cañón coincidió con la clausura hecha por la Profepa al proyecto Ynfinity en Malecón Tajamar, Cancún, debido a que carece de una evaluación y autorización en Materia de Impacto Ambiental (MIA) para llevar a cabo un desarrollo inmobiliario en un sistema costero.

 

La Procuraduría aplicó una clausura temporal de obras y actividades en el predio, el cual se encuentra a 500 metros del Sistema Laguna Nichupté.

 

A fin de proteger el medio ambiente, la Profepa determinó esta medida precautoria durante el proceso de investigación, donde se le proporcionó a la empresa un plazo de 15 días para presentar pruebas documentales y técnicas, así como los alegatos a los que tiene derecho.

 

De acuerdo al Artículo 28 de la Ley General  del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), para llevar a cabo obras o actividades de desarrollo inmobiliario, que afecten o influyan los ecosistemas costeros, es necesaria una evaluación y autorización de Impacto Ambiental.

 

Entre los aspectos a evaluar previo a la construcción de un inmueble costero, son los efectos hostiles que una construcción de gran altura pueda generar al ambiente, ya que estas zonas tienen una dinámica que se caracteriza por la interacción de la tierra, el océano y la atmósfera.

Escrito por Jorge Ramírez

Reportero de Luces del Siglo


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