CULTURA

El TGP, como se le conoce, no tiene fecha exacta de fundación, pero se calcula que fue en 1937.

 

CIUDAD DE MÉXICO.- Así como La Catrina de José Guadalupe Posada tuvo una influencia en la cultura popular mexicana, algunos grabados del Taller de Gráfica Popular quedaron plasmados en la mente de ciudadanos, pero sobre todo, de artistas.

 

“Estampa y lucha. Taller de Gráfica Popular 1937-2017” es la exposición conmemorativa por los 80 años del nacimiento del colectivo gráfico, que abre el próximo sábado en el Museo Nacional de la Estampa.

 

El TGP, como se le conoce, no tiene fecha exacta de fundación, pero se calcula que fue en 1937.

 

El póster que está en la entrada de la exposición muestra un listado de miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) que se reunieron para dar talleres de diferentes técnicas. Entre los artistas que se enlistaban están Rufino Tamayo, Leopoldo Méndez, Luis Arenal, Julio Castellanos, Pablo O'Higgins, Jesús Bracho, Carlos Orozco Romero, Feliciano Peña, David Alfaro Siqueiros y Manuel Álvarez Bravo.

 

De éstos, Méndez, O'Higgins y Arenal fueron de los miembros fundadores del taller, que se dedicaba a imprimir folletos y boletines para llevar mensajes políticos relevantes a la población.

 

Helga Prignitz-Poda, historiadora del arte y autora de un libro sobre el TGP, es la curadora de la exposición, para la que logró reunir cerca de 300 piezas.

 

Para ella, la importancia del TGP fue la iniciativa de hacer un trabajo artístico, pero colectivo, en donde se diluían las manos que daban forma a los grabados.

 

"Casi de todas las 300 obras se puede tomar un mensaje de esperanza, de lucha por un mundo mejor, sin corrupción", expresó.

 

La curadora de la muestra señaló que a veces se piensa que los únicos artistas del taller fueron Méndez, O'Higgins o Alfredo Zalce, nombres que lograron trascender la agrupación, pero no fue así. Ha habido más de 100 miembros, algunos permanentes, otros visitantes, y no sólo mexicanos, sino también extranjeros.

 

Primero trabajaron la litografía, grabado en piedra, utilizando la misma prensa que utilizó José Guadalupe Posada. Luego, al reunir un poco de recursos, cambiaron al linóleo y compraron su propio tórculo.

 

En la muestra, que se realizó con el acervo del museo anfitrión, de la Academia de las Artes y del propio TGP, hay piezas inéditas como los calendarios impresos entre 1938 y 1939, o los carteles que hicieron contra el fascismo, también de los mismos años.

 

Se incluyen dos grabados de Hannes Meyer, quien fuera el último director de la Bauhaus, para luego huir a México, tras la llegada del fascismo al poder, en Alemania.

 

Meyer, al ver que se les dificultaba obtener dinero de los grabados que hacían, les propuso formar la editorial La Estampa Mexicana, que editó algunas carpetas de grabados, vendidas, la mayoría, en Estados Unidos.

 

Para los años 60, los miembros del momento decidieron convertir la agrupación en una asociación civil, para poder recibir fondos públicos y donaciones.

 

Aunque sigue activo, Prignitz-Poda lamenta que el espíritu ya no sea el trabajo colectivo.

 

"Es un poco triste porque no veo este espíritu de colectividad que hubo antes", comentó.

 

Para la curadora y especialista en la agrupación, la huella e influencia que tuvo el Taller, sobre todo con los trabajos de los primeros años, sigue permeando en los grabadores actuales.

 

La exposición estará hasta el 11 de marzo del año próximo, en el recinto ubicado en Av. Hidalgo 39, Plaza Santa Veracruz, frente a la Alameda.

 

Escrito por Lourdes Zambrano/ Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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