ENTRE MUROS

La remodelación, que inició en 2010, es una nueva etapa que da cuenta de la evolución de sus funciones como biblioteca y de sus adaptaciones a esta época.

 

PARÍS, Francia 4-Jun .- En el corazón del viejo París, la histórica Biblioteca Richelieu, una de las más hermosas de Europa, está recobrando todo su esplendor gracias a una amplia renovación. 

 


"Este lugar se puede leer como una historia de la arquitectura de las bibliotecas desde el siglo 17 hasta nuestros días, pues presenta una sucesión de las diversas maneras de ordenar y de clasificar libros, así como de dar acceso a su lectura", explicó Bruno Gaudin, uno de los arquitectos encargados del proceso junto con Virginie Brégal y Jean-François Lagneau.

 


En ese sentido, la remodelación, que inició en 2010, es una nueva etapa que da cuenta de la evolución de sus funciones como biblioteca y de sus adaptaciones a esta época.

 


"Desde hace tres siglos, este lugar es una biblioteca y tiene que seguirlo siendo, pero la manera de utilizar una biblioteca ha cambiado radicalmente", dijo Eric de Chassey, director general del Instituto Nacional de Historia del Arte (INHA).

 


"El mayor desafío era revelar el patrimonio en toda su complejidad, mostrar todo lo que la historia nos dejó y poder adaptarlo a una biblioteca moderna, a la práctica cultural contemporánea", agregó.

 


En su nueva etapa, la biblioteca también cambió de acervo. Anteriormente contenía todas las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF). 

 


Desde 1998, la mayor parte se encuentra en el nuevo complejo construido en el distrito 13, en el sureste de la capital francesa. 
En la Richelieu quedaron los acervos del INHA, de la biblioteca de la escuela de archivistas y colecciones especiales de la BNF, como manuscritos, música, artes escénicas y del mundo del espectáculo, o bien mapas y planos.

 

 

Mejora de circulaciones Todos estos nuevos usos obligaron a los arquitectos a replantear la organización del lugar en su totalidad, a rediseñar los flujos de circulación entre las salas o a crear nuevos, como la galería de vidrio que permite ahora un paso directo de la sala de lectura de manuscritos o a la rotonda de las artes escénicas.

 


"Nuestro trabajo consistió principalmente en quitar densidad a los espacios ocupados, en crear vacíos, nuevas áreas, accesos y zonas que permitan poner en relación estos mismos espacios, y así trasformar este laberinto compacto en un espacio para compartir", señaló Bruno Gaudin.

 


La Biblioteca Richelieu, que ocupa toda una manzana de 58 mil metros cuadrados en el distrito 2 de París, no lejos del Museo del Louvre y de la Ópera Garnier, se instaló en ese lugar en 1666. Cuenta con dos salas de lectura principales, la Sala Labrouste y la Sala Oval, con dos entradas principales, la calle Richelieu del lado oeste y la calle Vivienne del lado este. 

 


La primera etapa de la obra terminó a finales de 2016 y los espacios renovados se inauguraron a principios de 2017. Se centró en todo el sector de la calle Richelieu, y muy en especial en la Sala Labrouste, que lleva el nombre del arquitecto que la edificó entre 1854 y 1875, Henri Labrouste. 

 


Considerado como una obra maestra de la arquitectura del siglo 19, el recinto se integró al listado de los monumentos históricos en 1983.

Escrito por Mónica Delgado / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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