ENTRE MUROS

Además de una extensión de aproximadamente mil metros cuadrados, el terreno seleccionado para construir esta residencia familiar en Sao Paulo, Brasil, se caracterizaba por la presencia de vegetación: alrededor del 50 por ciento estaba ocupado por plantas. De entre ellas destacaba un framboyán, árbol de follaje verde brillante que tiene un tronco grueso y algo torcido.

 

Esta presencia definió el rumbo arquitectónico de la propuesta creada por la oficina Perkins + Will, pues el diseño buscó su integración con la casa. Ubicado en la esquina este del terreno, el árbol fue sometido a un escaneo digital que llevó a la firma a definir lineamientos constructivos que no afectaran su bienestar.

 

Usamos tecnología simple de escaneo, que nos permitió un mejor entendimiento de cómo se desarrollaría el árbol, tanto sus raíces como sus ramas

señaló el arquitecto Rodrigo Gianoni, coordinador de marketing de Perkins + Will.

 

“Planeamos la arquitectura alrededor del árbol para no interferir con su existencia en ningún sentido, tanto en el proceso de construcción como en la vida diaria”. Una de las estrategias utilizadas por el despacho para cumplir con este objetivo a cabalidad fue la creación de una rejilla estructural de madera, desarrollada en conjunto con el ingeniero Hélio Ortega, que conecta los espacios públicos y que cuenta con una abertura para el framboyán.

 

El resultado es un ambiente en el que coexisten en plano abierto la mesa del comedor, la barra de la cocina, la sala y el tronco. El uso de madera, tanto en el techo cuadriculado como en el mobiliario, realza el encuentro de lo natural y lo construido.

 

COLOR Y VOLUMETRÍA

Para responder a las necesidades de los clientes, los arquitectos construyeron dos volúmenes. El primero, la planta baja, concentra las áreas públicas (sala, cocina, comedor y gimnasio), la habitación principal y una oficina en casa.

 

En el segundo, que conforma la planta alta, se acomodan cuatro habitaciones más, así como un family. Se buscó que todos estos espacios tuvieran una conexión con el exterior ajardinado, lo que se logró con la selección de materiales, entre los que predomina el cristal.

 

“La transparencia era fundamental en el proyecto. Sin importar en qué cuarto de la casa te encuentres, siempre debes tener una conexión con el exterior y, por lo tanto, con la naturaleza”, apuntó Gianoni.

 

“Cada habitación, todos los cuartos sociales, están conectados directamente con el exterior. Sin embargo, debido a que necesitábamos algo de privacidad en ciertos espacios, diseñamos unos paneles que pueden bloquear las vistas”.

 

La conexión con el exterior también tiene su máxima expresión en las áreas públicas de la casa, que, si bien están techadas por la rejilla de madera y cristal, se abren en los costados a la naturaleza. A esto se suma el uso de los acabados.

 

“Seleccionamos el mismo material para el piso en interiores y exteriores, con lo que se conserva el mismo lenguaje y se integran los espacios. El mismo acabado en el piso te recibe en la entrada de la casa y te lleva hasta el framboyán”

 expuso.

 

El protagonismo del árbol y de la vegetación en general se reforzó con la selección de mobiliario, con piezas sencillas en la que predominan diferentes grises y las tonalidades naturales de la madera.

 

“Todo fue seleccionado para enfatizar la rejilla de madera y la naturaleza. Los elementos no fueron diseñados para competir con estas características, que eran suficientemente fuertes por sí mismas para destacar. Rojo se usó en algunos puntos de una manera muy sutil, marcando así algunos volúmenes relevantes”, agregó el arquitecto.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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