DE VIAJE

Para sobrellevar una crisis, disminuir la ansiedad o el nerviosismo, e incluso para hacer frente a una pérdida, viajar es una alternativa efectiva, especialmente si la travesía se realiza en compañía de un ser querido.

 

“Cuando se viaja existe un proceso de liberación de endorfinas que hacen que los procesos álgidos, dolorosos o adversos, si bien no desaparecen, se procesen de mejor forma y por tanto pasen más rápido”, explica el doctor Eduardo Calixto, jefe del departamento de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría.

En este sentido, un viaje es también una vía para enfrentar las secuelas que dejó el sismo de 7.1 grados que afectó a la CDMX, Puebla, Morelos y otros destinos hace una semana, entre ellas alteración del sueño e irritabilidad.

“Los viajes son favorecedores cuando una persona vive un duelo, cuando rompió con alguien, cuando cambia de ciclo vital de trabajo o cambia de domicilio, porque todos son generadores de estrés. El viaje va a mitigar mucho ese proceso”, enfatiza el especialista.

Además, romper con la rutina a través de un viaje, regala un espacio para la introspección. De acuerdo con Calixto, si el viaje se hace solo habrá beneficios, pero éstos se potencian si la experiencia se comparte o si el objetivo es fortalecer el vínculo afectivo, por ejemplo, con la pareja, entre los miembros de la familia o con los amigos, debido a que durante los viajes aumenta la liberación de la hormona llamada oxitocina, la cual incrementa elapego y la comunicación.

“Esto es lo que sucede mucho, por ejemplo, en los viajes de boda o  en los viajes de placer, cuando una persona junto con otra está compartiendo el viaje, es muchísimo más intenso”, asegura.

Entre los destinos recomendables para hacer un viaje que alivie destaca los que tienen mar. También es altamente recomendable nadar y hacer cualquier tipo de ejercicio físico para contribuir al relajación de los músculos y disminuir la tensión.

“En el campo de las neurociencias se sabe que el agua, que el mar, genera un procesamiento de disminución de agresión. Cuando una persona en estado de ansiedad ve el mar, se tranquiliza”, apunta.

El especialista no descarta buscar otros sitios que satisfagan el gusto de cada viajero. También recomienda planear escapadas donde se combinen experiencias contrastantes, por ejemplo, un pueblito y un destino de playa.

“No hay determinismos, sino en este proceso de relajamiento, el viaje garantiza la ruptura de rutinas, el cambio de dieta y la sensación de sentirse más tranquilo al ir conociendo la ciudad o el sitio en donde está”, concluye.

Escrito por Analine Cedillo / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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