NEGOCIOS

Señalan expertos que se busca eliminar posibles efectos del TLC y elecciones.

 

 

La Junta de Gobierno del Banco de México (JGB) elevó ayer la Tasa de Interés Interbancaria a 7.50 por ciento, su nivel más alto en 9 años.

 

 

El organismo dijo que dada la posición cíclica en la que se encuentra la economía y considerando los altos niveles que presenta la inflación, se podría dificultar la asimilación de los choques que la han afectado.

 

 

Por ello, agregó, es importante que la postura monetaria evite que dichos choques den lugar a efectos de segundo orden sobre el proceso de formación de precios de la economía.

 

 

Ayer, se publicó el Índice de Precios al Consumidor, el cual mostró que para enero de 2018 creció en 0.53 por ciento y alcanzó una inflación anual de 5.55 por ciento, empujada por los energéticos que tuvieron la variación mensual de 1.97 por ciento, la más alta desde octubre.

 

 

La JGB advirtió que ante la presencia de factores que, por su naturaleza, impliquen un riesgo para la inflación, de ser necesario, la política monetaria actuará de manera oportuna y firme para fortalecer el anclaje de las expectativas de ésta a mediano y largo plazo.

 

 

En este contexto, previó que la inflación general continúe bajando, aproximándose a lo largo del año hacia el objetivo de 3.0 por ciento y alcanzándolo en el primer trimestre de 2019, fluctuando alrededor del objetivo en dicho año.

 

 

Para Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, hay por lo menos tres factores detrás del alza de la tasa de fondeo como el reconocimiento de que la inflación por encima del objetivo va para largo y más allá del final de este año.

 

 

También evitar un deterioro de expectativas en el corto plazo por los riesgos asociados a la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y las elecciones de julio próximo.

 

 

Otro es la necesidad de restaurar credibilidad en el manejo monetario por parte del nuevo Gobernador Alejandro Díaz de León. El destino de la tasa de fondeo en el resto del año estará atado a lo que haga la Reserva Federal, estimó Coutiño.

 

 

La Junta de Gobierno mencionó que, en 2017, la inflación fue 6.77 por ciento por choques no previstos: los aumentos en los precios de algunos energéticos y una depreciación adicional de la moneda nacional y un aumento en su volatilidad, ante la incertidumbre asociada al proceso de renegociación del TLCAN.

 

 

La JGB citó que, en enero de 2018, la inflación anual bajó a 5.55 por ciento, pero su comportamiento no subyacente siguió resintiendo los efectos de los choques que la afectaron al cierre del 2017, reflejándose en un avance de las expectativas de inflación para de 2018.

 

 

Escrito por Ernesto Sarabia / Agencia Reforma

Reportero de Agencia Reforma


Twitter

Facebook