BUENA MESA

Su platillo favorito es el asado de puerco, pero el que mejo lo representa como chef es un chamorro cocinado en cerveza con chiles secos, estrella del menú de “La Méjico”.

 

A los 16 años, Daniel Cázares llegó a la cocina de manera casual... lavando platos. Antes de estudiar gastronomía trabajó en diversos restaurantes y conoció diferentes estilos de platillos.

Desde hace cuatro años, se dedica a cocinar #ALaMexicana. Y eso lo hace feliz, por el tipo de recetas que prepara diariamente.

“Aquí utilizamos mucho los chiles secos, los chiles frescos, tenemos muchos platillos con eso”, explica el chef nacido en Monterrey.

“Los adornamos con los sabores de los tequilas y los mezcales, hacemos buenos maridajes con eso”.

La estrella del menú de “La Méjico” es un chamorro de cerdo en salsa de cerveza con chiles secos y un toque de café y romero, creación de Daniel, pero también ha hecho lo suyo para que los desayunos y cenas sean igualmente atractivos.

“En la mañana tenemos unos huevos estrellados que van bañados con chicharrón en salsa verde, van montados en un tlacoyo de maíz azul y se sirven con frijoles negros de la olla con epazote, se llaman ‘Huevos roca’”, comenta. “En la noche metemos un poco más de parrilla y preparamos un nopal asado, lo untamos de frijol negro, como si fuera un tlacoyo, le ponemos un rib eye a la parrilla gratinado y bañado con un adobo de tres chiles secos: ancho, pasilla y guajillo”.

Desde su punto de vista, el mestizaje, característica principal de la gastronomía nacional, es la gran cualidad que la hace sobresalir de entre las de otros países.

Para Daniel, la pasión por la cocina es el elemento predominante de su vida. “Lo es todo”, dice con una enorme sonrisa. “No tengo otro tema que no sea ése. Hablo con amigos, médicos, arquitectos, contadores, lo que sean, y siempre sale el tema de la cocina”. Y reconoce que en su trabajo como chef se refleja el ejemplo con el que creció.

“Mi mamá siempre guisando, siempre el olor a cocina, a rico, esa sensación de ‘ya va a estar la comida’”, recuerda el chef. La sazón es un don, afirma, un plus que hace extraordinarios los platillos y que es esencialmente el secreto del éxito de un cocinero, ya sea que se nazca con ella o se desarrolle a fuerza de trabajo.

Daniel aborda su trabajo como chef con humildad. “Prefiero decir que soy cocinero. Soy chef en función de la gente que tengo a mi cargo”, comenta.

Y está convencido de que cocinar #ALaMexicana es hacerlo con amor, bien hecho y eso se siente en el paladar.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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