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La formación conservadora sólo tienen 51 votos, por lo que necesitan a la otra bancada legislativa.

 

WASHINGTON.- Un inusual debate en torno al futuro de casi 690 mil jóvenes indocumentados inició ayer en el Senado estadounidense, sin que exista certidumbre sobre si republicanos y demócratas podrán coincidir en una solución.

 

 

Cinco meses después de que el Presidente Donald Trump cancelara el alivio migratorio conocido como DACA –que protegía de la deportación a los conocidos dreamers, desde 2012–, republicanos y demócratas inician una discusión que se vaticina de pronóstico reservado.

 

 

“Es el momento de apoyar la retórica con trabajo duro para hallar una solución que funcione: (...) un acuerdo que pueda ser aprobado en el Senado, ser aprobado en la Cámara Baja y que el Presidente promulgue”, dijo Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado.

 

 

A diferencia del proceso legislativo regular, en el que una iniciativa es puesta a votación en el pleno, el legislador inauguró ayer un “proceso abierto” con el que cualquier Senador puede presentar enmiendas para ir construyendo el proyecto sección por sección.

 

 

Con 60 votos necesarios para que toda enmienda sea integrada, McConnell dio ayer su apoyo a la propuesta de 7 republicanos para legalizar a 1.8 millones de jóvenes junto con recortes a la inmigración familiar, la eliminación de la lotería de visas y fondos para un muro fronterizo.

 

 

Conocido como el “Proyecto Grassley”, el plan de 7 republicanos es el más cercano a los deseos de la Casa Blanca, pero para los demócratas no es aceptable al eliminar categorías de inmigración familiar. La formación conservadora sólo tienen 51 votos, por lo que necesitan a la otra bancada legislativa.

 

 

Escrito por José Díaz Briseño / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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