VIDA

Vencen barreras con terapias ocupacionales y de lenguaje.

 

CIUDAD DE MÉXICO  29-Jul .- A los 2 años de edad, Mildred fue diagnosticada con trastorno autista. Los médicos dieron un pronóstico sombrío a sus padres.

 


"Que no iba a poder hablar ni caminar; que no iba a poder subirse a una bicicleta", recordó en entrevista Adrián Benítez, padre de la niña.

 


El retraso en el desarrollo motriz y del lenguaje que la menor presentaba no doblegó a sus papás, al contrario: "Eso nos impulsó a ver qué podíamos hacer", narró Adrián.

 


Una década después, a sus 12 años, Mildred platica, camina, corre, nada, juega softbol y es atleta. Representó al País en los Terceros Juegos Latinoamericanos de Olimpiadas Especiales Panamá 2017, realizados en abril, donde obtuvo medalla de plata en la categoría de los 100 y 200 metros planos.

 


"Es un gran asombro que ella lo ha logrado, hasta va a escuela regular, cursa el primero de secundaria", agregó el padre.

 


Aunque algunos niños con autismo no pueden estar entre mucha gente porque el ruido los lastima, pero correr en medio de aplausos y porras estimula a Mildred.

 


"Los niños con autismo son muy disciplinados, perseverantes, repetitivos y eso los lleva a perfeccionar. En el caso de ella, los deportes han sido un gran alivio", sostuvo Adrián.

 


Las terapias ocupacionales y de lenguaje a las que acude la niña la han ayudado a vencer obstáculos.

 


Incluso, ha logrado realizar actividades que muy pocas personas han hecho, como bucear.

 


Mildred, con otros cuatro atletas de natación de la asociación Olimpiadas Especiales, recibió una invitación para tomar un curso de buceo.

 


Cada atleta contó con un instructor personal y, con medidas de seguridad, aprendió a sumergirse bajo el agua, señaló Alfredo Sierra, director comercial de la escuela Buceo México, donde los jóvenes practicaron esa actividad.

 


Fernanda Martínez, directora nacional de vinculación institucional de Olimpiadas Especiales México, explicó que a través del deporte buscan integrar a la sociedad a personas con discapacidad intelectual.

 


"El objetivo es brindarles oportunidades de actividades que, erróneamente, la sociedad piensa que no pueden realizar", apunta.

 


Consideró que bucear es una experiencia importante para los atletas especiales, sobre todo porque les aporta beneficios.

 


"Además de la oportunidad y de la inclusión, ellos aprendieron destrezas diferentes, coordinación. Uno de los logros más importantes es haber adquirido habilidades que se traducen a otras cosas en su vida", indicó.

 


Para el papá de Mildred, lo importante es no limitar a los hijos con discapacidad sino impulsarlos a salir adelante.

 


"No se rindan, eviten que les digan que no pueden. El autismo no es una enfermedad, es un trastorno y pueden llevar una vida normal. Si nosotros los impulsamos, ellos solos van a hacer el camino. Mildred es un claro ejemplo", expuso.
 

Escrito por Dulce Soto / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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