LOCAL

Buscan conservar la riqueza natural a largo plazo

El decreto de ANP de Bacalar propone siete zonas para conservar la riqueza natural y orientar el desarrollo de actividades sustentables.

 

 

CANCÚN, Q. ROO.- El decreto de ANP de Bacalar propone, para conservar la riqueza natural y orientar el desarrollo de actividades sustentables, siete zonas con sus respectivas subzonas: una zona de protección, otra de uso restringido, una más de preservación, de uso tradicional, de aprovechamiento sustentable, de uso público y de asentamientos humanos.

 

La zona de protección define aquellas superficies que han sufrido muy poca alteración, así como ecosistemas relevantes o frágiles, o hábitats críticos y fenómenos naturales que requieren de un cuidado especial para asegurar su conservación a largo plazo.

 

En las subzonas de protección sólo se permitirá realizar actividades de monitoreo del ambiente, de investigación científica no invasiva que no implique la extracción o el traslado de especímenes, ni la modificación del hábitat.

 

La zona de uso restringido corresponde a las superficies en buen estado de conservación donde se busca mantener las condiciones actuales de los ecosistemas e incluso mejorarlas. En ellas se podrán realizar excepcionalmente actividades de aprovechamiento que no modifiquen los ecosistemas y que se encuentren sujetas a estrictas medidas de control.

 

En las subzonas de uso restringido sólo se permitirán la investigación científica no invasiva y el monitoreo del ambiente, las actividades de educación ambiental y turismo de bajo impacto ambiental, que no impliquen modificaciones de las características o condiciones naturales originales, así como la construcción de instalaciones de apoyo, exclusivamente para la investigación científica o el monitoreo del ambiente.

 

La zona de preservación es en donde hay superficies en buen estado de conservación, que contienen ecosistemas relevantes o frágiles y en las que el desarrollo de actividades requiere de un manejo específico.

 

La zona de uso tradicional abarca los sitios en donde los recursos naturales han sido aprovechados de manera tradicional y continua, sin ocasionar alteraciones significativas en el ecosistema.

 

En las subzonas no podrán realizarse actividades que amenacen o perturben la estructura natural de las poblaciones y ecosistemas o los mecanismos propios para su recuperación.

 

Sólo se podrán realizar actividades de investigación científica, educación ambiental y de turismo de bajo impacto ambiental, pesca artesanal con artes de bajo impacto ambiental y la construcción de infraestructura de apoyo que se requiera, utilizando ecotecnias y materiales tradicionales propios de la región.

 

También se permitirá el aprovechamiento de los recursos naturales para la satisfacción de las necesidades económicas básicas y de autoconsumo de los pobladores, utilizando métodos tradicionales enfocados a la sustentabilidad.

 

La zona de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales determina las superficies en las que los recursos naturales pueden ser aprovechados bajo esquemas de aprovechamiento sustentable.

 

En la zona de uso público se ubicarán las superficies que presentan atractivos naturales para actividades de recreación y esparcimiento, en donde es posible mantener concentraciones de visitantes en los límites que se determinen con base en la capacidad de carga de los ecosistemas.

 

En sus subzonas se podrá llevar a cabo, exclusivamente, la construcción de instalaciones para el desarrollo de servicios de apoyo al turismo, a la investigación y monitoreo del ambiente y a la educación ambiental, congruentes con los propósitos de protección y manejo de cada área natural protegida.

 

Finalmente, la  zona de  asentamientos humanos abarca los sitios modificados sustancialmente o en donde se detectó la desaparición de los ecosistemas originales, debido al desarrollo de asentamientos humanos, previos a la declaratoria del área protegida.

 

Escrito por Adriana Varillas

Reportera de Luces del Siglo


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