ENTRE MUROS

Dos edificios y un extenso patio central son los componentes principales del proyecto arquitectónico de la firma JSa para la Casa de la Filantropía y la Responsabilidad Social Empresarial en México, cuya construcción dio inicio en marzo.

 

La naturaleza misma del lugar, que no ha de funcionar exclusivamente como oficinas sino, a decir del arquitecto Javier Sánchez, como una sede o una casa de representación para el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), inspiró el uso del terreno, que abarca mil 408 metros cuadrados en la Colonia Escandón.

 

“Este proyecto, como nos plantearon que era la sede de una serie de agrupaciones que ellos representan, que se reúnen, que tienen sus asambleas y que realmente funcionaba un poco como una casa de representación, lo vinculamos con esa posibilidad de trabajar en un entorno más amigable”, expuso Sánchez.

 

“El jardín es el espacio de transición más importante, porque ahí es donde podrías trabajar o simplemente pasar o irte a comer. Es muy versátil, se vuelve esta invitación continua a atravesar”. Esto se logró mediante la proyección de dos edificios de planta rectangular y tres niveles que flanquean el patio, el cual ocupará un área de 547 metros cuadrados, lo que equivale a casi el 40 por ciento del total del terreno.

“El edificio refleja un poco la idea general del Cemefi; la transparencia, juntar a la gente, espacios cálidos de reuniones. Ellos cuidan más a la sociedad, pero también cuidan el medio ambiente.

 

Todo esto lo teníamos en mente y se ha mantenido todo el proceso”, indicó Benedikt Fahlbusch, director de proyecto en JSa. Para lograr esto, los artífices plantean el uso de pocos materiales: cancelería, concreto y cristal. La transparencia generada por este último permitirá que la vegetación y la luz se cuelen a los diversos espacios interiores.

 

“Es un lugar que va a tener esa cierta sobriedad o elegancia que tienen las cosas que no tienen nada. Es el espacio crudo, la luz, y ya”, señaló el arquitecto Sánchez.

 

DE LO SOCIAL A LO ECOLÓGICO

La sencillez en la materialidad y en la volumetría se complementará con una celosía de acero en la fachada sur que, además de ofrecer cierta privacidad, disminuirá la incidencia solar en el espacio sin evitar el paso de luz natural.

Otras estrategias, como el uso de celdas solares para calentar agua y generar energía eléctrica, un sistema de iluminación LED, y captación de aguas pluviales se suman a los planteamientos sostenibles de arquitectura pasiva de la propuesta. La simplicidad también definió la distribución de los espacios, que incluirán oficinas, algunos privados, un auditorio, una cafetería, salas para reuniones y talleres, un centro de información especializada con sala de consulta y lectura y un estacionamiento subterráneo.

 

“Lo que queríamos era hacer una estructura que fuera eficiente. Eso nos llevó a una planta con cierta regularidad, que pudiera ser realmente flexible y que les dé posibilidades de crecimiento”, dijo Sánchez, líder de la firma.

 

El diseño de interiores, cuya proyección estuvo a cargo del mismo despacho arquitectónico, se definirá por la estructura expuesta, a la cual se sumarán elementos de madera y otros materiales que den calidez al espacio.

 

Espacio de paz

Una ventaja del patio, además de sus vistas o el hecho de que fungirá como una zona de reunión, será su capacidad de aislar de la Ciudad a quienes estén en él.

 

“La piedra, la grava del patio, cuando caminas en ella hace un sonido interesante y te ayuda a bajar el ruido que hay en general en el ambiente. Esto más las copas de los árboles hará que te sientas en un jardín bastante tranquilo”, resaltó Fahlbusch.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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