ENTRE MUROS

Juan Miró entiende la arquitectura como una profesión muy intensa para la cual se necesita pasión e interés.

 

El arquitecto y fundador de Miró Rivera Arquitectos, despacho ubicado en Austin, Texas, nació en Barcelona y cursó sus estudios de arquitectura en la Universidad Autónoma Politécnica de Madrid.

 

Entre sus proyectos se encuentran obras residenciales como la casa Ithualli en Monterrey, primer premio del 204 Sorteo Tec; comerciales e institucionales, así como trabajos de diseño interior y espacios públicos.

 

El artífice expresa que sus diseños no tienen un sello tan fuerte como podría ser el de Frank Gehry o Legorreta, ya que en su despacho prefieren que las circunstancias de cada proyecto dicten más hacia dónde va encaminado.

 

Su fórmula le ha funcionado, y lo demuestran los diversos premios nacionales e internacionales recibidos a lo largo de su trayectoria profesional, como el Barbara Cappochin Biennial y el Faith & Form Award.

¿Cuándo inició su gusto por la arquitectura?

Mi padre era arquitecto, y desde muy pequeño fui a las obras. Cuando vas creciendo con un padre arquitecto vas refiriendo elementos, lo vas entendiendo desde adentro.

 

¿Cómo funciona su despacho de arquitectura?

Monté con Miguel Rivera Miró Rivera Arquitectos en Austin, Texas, un estudio no muy grande comparado con lo que son los estudios en Estados Unidos pero que hemos podido hacer trabajos muy variados, que es muy raro en ese país: ahí la gente se tiende a especializar.

 

Nosotros hicimos un circuito Fórmula Uno, un auditorio para música, una edificación para ONGs. Lo que siempre decimos es que nuestra especialidad es un buen diseño, y da igual si es un proyecto minúsculo, si los clientes están buscando o tienen fe en que el diseño puede mejorar la calidad de vida de la gente o el espacio público: ahí nos apuntamos.

 

¿Cómo logra que la arquitectura responda al contexto pero que, a la vez, cumpla con las expectativas del cliente?

Eso es ya el arte de tratar de absorber la información que trae el cliente, lo que busca, los deseos, las necesidades. Después están las normativas; por ejemplo, no son las mismas para Monterrey o para la Ciudad de México y están en el mismo país. La arquitectura es como una esponja: tienes que absorber todas las circunstancias del proyecto.

 

 Además, tienes que transmitir tu propia sensibilidad, la mano del artista, del diseñador. Es cómo resuelves lo que te han pedido que resuelvas y, al mismo tiempo, lo haces tan bonito que la gente lo acepta y lo quiere como algo suyo. Es el hacer a la gente sentir que lo que se ha creado es una respuesta a sus propias necesidades.

 

¿Cómo define su estilo?

En cuestión residencial, claramente es moderno. Es una arquitectura acogedora, cálida, que la gente se sienta cómoda. Queremos que las personas se sientan bienvenidas. No hacemos una réplica formal de algún proyecto. Nos gusta redescubrir cada proyecto y no tener ideas preconcebidas, buscamos empezar de cero siempre.

 

¿Cuál es el reto más grande de la arquitectura?

La arquitectura juega un papel muy importante en los retos generales de la sociedad. Esos retos que tenemos relacionados con el calentamiento global, la sustentabilidad, porque hay un porcentaje muy alto del calentamiento global que genera la construcción.

Los grandes retos de la arquitectura están más relacionados con la escala de la ciudad, con la escala de cómo hacer las ciudades más vivibles, más accesibles, y hacerlo de una manera que al mismo tiempo mejore la calidad ambiental y el gasto energético.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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