INTERNACIONAL

La Suprema Corte, de mayoría conservadora, se ha mostrado más proclive a los argumentos de Trump que a los de sus adversarios.

 

WASHINGTON.- La Administración Trump logró ayer una nueva victoria judicial. La Suprema Corte de Estados Unidos permitió la plena entrada en vigor del tercer veto migratorio emitido por el Presidente, informó El País.

 

La medida, que ya había sido validada en gran parte hace dos semanas por una corte de apelación, despeja las últimas dudas sobre la aplicación de una orden que establece fuertes limitaciones de entrada a los ciudadanos de Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad, Corea del Norte y, en menor grado, Venezuela.

 

El veto fue anunciado en septiembre y tenía como fin sustituir al anterior, que sólo tuvo tres meses de vida. Su puesta en práctica estaba prevista para el 18 de octubre, pero fue recurrida y un juez de primera instancia de Hawai la paralizó.

 

El argumento era su sesgo islamófobo, así como una interpretación competencial que considera que un Presidente no tiene capacidad para vetar a países enteros.

 

La Administración Trump impugnó y un tribunal de apelaciones le dio la razón hace dos semanas, aunque con una limitación importante: sólo podía negarse la entrada a los ciudadanos de los seis países de mayoría musulmana sin vínculos familiares o personales con Estados Unidos.

 

Ahora, la Suprema Corte considera que se debe aplicar en su totalidad la orden a la espera de que las cortes inferiores resuelvan el caso. No es la primera vez que el alto tribunal falla a favor del veto migratorio. El tribunal rechazó la segunda versión del veto bajo el argumento que el interés nacional debía prevalecer sobre el posible daño que pudiese causar la prohibición a los viajeros y refugiados.

 

En el caso de ayer, con dos votos en contra y siete a favor, no ha facilitado sus razonamientos, aunque sí ha apremiado a que se resuelva con rapidez el litigio. Además, esta tercera versión es muy rebajada respecto a las dos primeras.

 

En la selección de los ocho países, la Casa Blanca sostiene que ha evitado cualquier prejuicio y que ha tomado como criterios: el peligro para la seguridad nacional, la fiabilidad de los pasaportes y documentos de identidad, y la fluidez en el intercambio de información sobre sospechas terroristas y antecedentes criminales.

 

Las asociaciones de derechos civiles sostienen que el veto impone un filtro desproporcionado, basado en el prejuicio islamófobo de Trump y que a la postre afecta a más de 100 millones de personas. La Suprema Corte, de mayoría conservadora, se ha mostrado más proclive a los argumentos de Trump que a los de sus adversarios.

 

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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