NEGOCIOS

Cobran en México impuestos que afectan a compañías y a la inversión.

 

El sistema fiscal mexicano olvida fomentar la competitividad de las empresas, las cuales llegan a pagar más de la mitad de sus ganancias, lo que las pone en desventaja frente a sistemas de otros países. Según el estudio “Pagando Impuestos 2017”, publicado por PwC, la tasa impositiva total para las empresas, que incluye Impuesto Sobre la Renta, impuestos laborales y otros aplicables a la actividad empresarial, es de 52 por ciento en México.

 

El estudio, que compara un total de 190 economías, indica que la tasa total de impuestos del País se encuentra muy por arriba de los otros dos miembros de la región Norteamérica. Según los datos de la consultora, mientras en Estados Unidos esta medida fiscal alcanza 44 por ciento, en Canadá es de 21 por ciento, con lo que el promedio de la región se sitúa en 39 por ciento.

 

A pesar de que en México el impuesto aplicado directamente a la generación de riqueza es menor que en Estados Unidos, los impuestos laborales se encuentran muy por arriba de los otros dos países. Bernardo Elizondo, socio del despacho de abogados fiscalistas Adame y Elizondo, afirmó que el sistema fiscal mexicano no promueve la competitividad de las empresas y no es competitivo en sí mismo.

 

Explicó, que existen tres factores clave que determinan esta competitividad: el número de artículos que tiene una legislación fiscal, las horas que debe invertir el contribuyente para cumplir con sus obligaciones fiscales y la tasa total de impuestos, los cuales son empleados en el estudio de PwC.

 

“Dentro de las cuestiones que analiza una empresa, para determinar en qué jurisdicción o en qué país específicamente realizar inversiones está hacer un análisis a detalle de su sistema fiscal, precisamente para ver si éste es o no competitivo”, señaló. De acuerdo con el estudio de PwC, la tasa impositiva total en México se ubica por encima de otros países latinoamericanos como Chile, Perú y Uruguay con 30.5, 35.6 y 41.8 por ciento, cada uno.

 

Ante la propuesta de la iniciativa privada de modificar la tasa de ISR, así como la exigencia de deducción de las aportaciones patronales, comentó que el empresariado tiene razón debido a que la competitividad no sólo es económica, sino que el régimen fiscal que enfrentan las empresas contribuye en buena manera.

 

“Un sistema competitivo es aquel que fomenta la inversión”, dijo. Además, comentó que dentro de su experiencia en asesoría de empresas, algunas compañías extranjeras consideran un obstáculo el sistema fiscal, debido en gran parte a que éste no ofrece la suficiente certidumbre. “Para poder tener certidumbre jurídica se requiere la certeza respecto a la forma en que voy a cumplir mis obligaciones fiscales y aquí resulta que cada año se cambian las reglas del juego”, señaló.

Escrito por Belén Rodríguez / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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