OPINIÓN

Dicen en mi rancho que de gota en gota se llena el jarro, y así nuestra docta Junta de Gobierno del Banco de México de cuartito de punto en cuartito de punto ya lleva la tasa de interés referencial a 6.75 por ciento.


¡Ya casi llena el jarrito!


Como muchos aspectos de la economía, a esta decisión puede mirársele desde diferentes ángulos.


Incrementar la tasa de interés no es bueno para el crecimiento económico, para el consumo, para la creación de empleos y, en general, las actividades empresariales. Quizás pudiera tener algo de positivo en fomentar el ahorro, fortalecer el Peso y frenar el alza de precios.
Sobre este tema, una vez más debemos recordarles -ya que si no lo hacemos nuestro Maestro de Maestros nos la recordará a nosotros- que el ÚNICO principal mandato del Banco de México es controlar la inflación. No es estimular el crecimiento, y sólo de manera secundaria, y porque afecta el nivel interno de precios, sería defender la paridad.
Desde el punto de vista del mandato que creó la institución, el incremento en la tasa de referencia de ayer puede considerarse una medida defensiva correcta por parte de nuestro Banco Central.


Sin embargo, debemos ubicar esta alza en el contexto nacional, esto es, uno de desconfianza en los gobernantes, de galopante corrupción derivada del desvío de recursos públicos en raterías de enriquecimiento personal o con fines electorales.


Aparejado a esto hay en México creciente violencia, injusticias y un sistema legal prácticamente inoperante, que libera a culpables y encarcela a inocentes. Se ha desvanecido la CERTEZA JURÍDICA, y esto NUNCA conduce a la inversión y al crecimiento económico vigoroso.


Este despapaye social incide en un pobre desempeño económico, por ello los pronósticos de crecimiento para nuestra economía son paupérrimos, menos del 2 por ciento, en parte por una cadena de incertidumbres que se eslabonan para frenar la inversión en México.
Parte de ellas provienen del exterior (Dump), y otra de la incapacidad de gobernar bien por parte del actual régimen, caracterizado por una tremenda verborrea, pero cero Gobierno efectivo.


Reina la simulación y escasea de a módere la acción.


Sí hay empresas mexicanas invirtiendo, pero muchas lo hacen en el exterior; parece que tristemente las oportunidades se encuentran hoy día fuera de México.


Para colmo, han sido lanzadas ya por parte del SAT las nuevas reglas de repatriación de capitales, las cuales -a decir de expertos fiscalistas- salieron MUY MAL, restrictivas y desventajosas para los capitalistas, de manera que se dejó pasar una oportunidad vital para estimular la economía, pues pronosticamos que pocos aprovecharán esta mal diseñada estrategia que podría ayudar a nuestra economía.


Increíble, porque todo lo que tenían que hacer los genios de Hacienda era copiar verbatim la "amnistía" del 94 promovida por el Dr. Pedro Aspe, que funcionó de maravilla.


Pero no, le tenían que meter mano intentando inventar el hilo negro y echaron a perder el guiso.


Continuando con las condiciones adversas, debemos agregar el alza inmoderada en el costo de la energía eléctrica, por ejemplo: ya vista en los recibos, hay empresas que reportan incrementos superiores al 52 por ciento anuales abril-abril.


Sumen también el gasolinazo y que la tasa de incremento de precios anda rozando el 6 por ciento -cuando Banxico la quiere mantener en 4 por ciento- y acabarán pensando, como lo hace su servidor, que el aumento en la tasa de interés junto con frenar el inmoderado incremento en el nivel interno de precios también frenará, de pasada, el crecimiento económico.


Debemos estar preparados, entonces, para enfrentar las consecuencias SOCIALES de mayor desempleo, mayor pobreza, mayores desigualdades, mayor corrupción (si acaso fuese posible, pues los huidos y perseguidos ya no dejaron nada qué robarse) y un mayor desorden y despapaye.


Si se topan a AMLO sonriendo de oreja a oreja, como el Guasón, ni le pregunten por qué se ríe: ¡nunca pensó que iba a recibir tanta ayuda para el 2018!

 

Escrito por Manuel J. Jáuregui

Columnista de Reforma


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