PRIMERA FILA

El tenor comparte su amor por México y su apoyo a nuevos talentos.

CIUDAD DE MÉXICO.- A sus 76 años, Plácido Domingo desborda entusiasmo por la vida, sí, pero principalmente por la música y por la relación que establece a través de ella con audiencias de todo el mundo. Nada más alejado de sus planes que el retiro. Por el contrario.

Actualmente está preparando su siguiente proyecto discográfico para Sony, que consiste en un disco de canciones para guitarra y voz en colaboración con el guitarrista español Pablo Sainz-Villegas.

"También estoy preparando dos papeles de óperas Verdianas nuevos para mí: Rodrigo en la ópera Don Carlo, que debutaré en Viena en junio, y Miller de la ópera Luisa Miller, que cantaré en el Teatro Metropolitan de Nueva York en abril del año entrante", expresa, con visible emoción. En entrevista, el tenor comparte su amor por la ópera, por México, su compromiso por apoyar a los nuevos talentos y algunos de sus planes profesionales.

Es usted un artista muy completo. Al día de hoy, ¿qué es lo que ve con más satisfacción? Me encanta lo que hago y conservo un entusiasmo y una curiosidad muy sanos. Me apasiona el contacto con el público, la relación con mis colegas músicos y la satisfacción de encontrarme sobre el escenario operístico interpretando un papel, o en el podio dirigiendo una ópera o una sinfonía.

"Disfruto mi trabajo con jóvenes cantantes a través de Operalia, el concurso de ópera que fundé hace 25 años... Descubrir y cultivar a las nuevas generaciones de cantantes de ópera es muy importante para mí". Ha cantado usted a los grandes compositores. ¿Hace falta alguien más en su repertorio? He apoyado siempre a compositores contemporáneos e inclusive he estrenado obras inéditas, ya sea cantando o dirigiendo.

Entre ellas, conservo el gran placer de haber estrenado Il Postino, del gran amigo y compositor mexicano Daniel Catán, que nos dejó prematuramente. "Sigo trayendo obras contemporáneas a la Ópera de Los Ángeles, en mi carácter de director general, pero en cuanto a cantar, sí estoy preparando dos papeles nuevos, ambos del repertorio de Giuseppe Verdi".

Siendo tenor tantos años, y estar adaptado a ello, ¿pasar a barítono no resulta un cambio drástico que afecte al artista? En mi caso, empecé cantando la tesitura de barítono, sobre todo en las zarzuelas, que son tesituras de barítono altas. Cuando se me recomendó abordar el repertorio de tenor, tuve que reinventarme y buscar esos agudos. Lo demás fue un verdadero placer: descubrir más de cien papeles extraordinarios.

"El volver a oscurecer la voz para el repertorio de barítono vino casi natural. Siempre soñé con cantar Simón Boccanegra aunque fuese una vez, pero me sentí tan bien y el público lo recibió con tal entusiasmo, que no sólo lo he vuelto a cantar sino que he añadido otros siete u ocho papeles de barítono a mi repertorio".

En su opinión, ¿qué tipo de apoyo debe de tener la cultura? Considero que el apoyo a la cultura es fundamental. La cultura sensibiliza a la gente y la música doma a las fieras. Es prioridad apoyar a la cultura de un país que es la identidad y la voz de un pueblo.

"Representa la formación de los niños, la madurez de los jóvenes y la sabiduría de los adultos. Las prioridades hoy en día están completamente confundidas". Ha impulsado usted a grandes valores en el plano musical.

¿Por qué no buscar a un nuevo valor en la música ranchera?

Soy muy respetuoso de todos los géneros, y me encanta aventurarme en muchos tipos de música, inclusive la ranchera, pero he dedicado mi vida a la música clásica y a la ópera. Creo que puedo y debo de hacer mucho más en lo que más entiendo, conozco y puedo transmitir. Hay grandes talentos y grandes proyectos que se quedan sin dar a conocer su arte.

¿Qué cree que se necesita para recibir impulso?

Creo que hoy en día es mucho más fácil convertirse en un artista viral; las redes sociales y las ventanas cibernéticas le permiten a uno alcanzar a un público inmenso. Pero sé que no es suficiente. Necesita uno también el apoyo de un mecenas, de una disquera, de un equipo promocional y de patrocinadores.

"Cada día están más unidos los lazos entre los esfuerzos independientes y los ojos y oídos de quienes pueden ayudar a lanzar una carrera. Sin duda que la perseverancia, la tenacidad, el trabajo duro y la honestidad son valores necesarios para triunfar". A pesar de los grandes problemas que tiene el País en el plano social y político, en su agenda México sigue siendo prioridad. ¿Por qué? Yo llegué a México pocos días antes de cumplir 8 años, crecí en México, pasé mi adolescencia, me enamoré y me casé aquí. Mis padres y mi hermana se establecieron en México. México ha sido mi segunda patria, mi escuela, mi recreo y mi inicio. Adoro México y a su público.

"Trato de volver por lo menos una o dos veces al año. El 2 de mayo estuve en Puebla, una ciudad que me trajo muchos recuerdos de mi infancia. En México es donde nos reunimos toda la familia y no dejaré de venir tanto a cantar como a descansar". México, como muchos paí- ses, ha sido golpeado por tantas situaciones adversas.

¿Qué le puede decir en este momento a un País tan querido para usted?

Creo que ahora es cuando más unido tiene que estar el País, demostrando la verdadera entereza, dignidad y seriedad que lo caracteriza. "En un momento en que el vecino quiere excluir y rechazar a México, es cuando menos excusas se le debieran dar a aquel que está condenando a México. México posee una riqueza espiritual, cultural y empresarial. Se debería sumar por el bien de México y no restarle".

 

¿Qué le hace falta a Plácido Domingo, musicalmente hablando?

Uno nunca deja de estudiar y deaprender. Me siento como un universitario siempre con un libro bajo el brazo, sólo que, en mi caso, es una partitura de alguna ópera que esté repasando, quizá una nueva que esté aprendiendo o que voy a dirigir próximamente. ¿Ha pensado usted en el retiro? Estoy encantado haciendo lo que hago, y el público parece estarlo apreciando. Algún día dejaré de cantar ópera en el escenario, pero seguiré haciendo conciertos como el de Puebla, el pasado 2 de mayo.

Escrito por Rossi Sotelo / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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