DE VIAJE

TEQUISQUIAPAN, Qro.- Para sumergirse en los placeres dionisiacos con propuestas de alta calidad y sin pretensiones, hay que mirar hacia Querétaro.

 

Antes de partir hacia la Ruta Arte, Queso y Vino, haz espacio en la cava, la alacena y el refrigerador. Cada parada en alguna de las 26 vitivinícolas y 11 productoras de queso invita a salir cargado de recuerdos: vinos tintos elaborados con uvas Malbec o Syrah, blancos con Sauvignon Blanc y espumosos con Pinot Noir, Chardonnay y Saint Émilion.

Para maridar, debes llevar quesos frescos o maduros, miel gourmet, aceites, cervezas artesanales y pan, todo elaborado en la región. Los senderos de esta ruta llevan a los pueblos mágicos Bernal, Cadereyta y Tequisquiapan y por paisajes que cambian con cada estación.

 

En otoño e invierno, las parras están podadas, pero los cielos despejados presumen un azul intenso y atardeceres que pintan de dorado el campo. En primavera, los viñedos reverdecen, y en verano las uvas están listas para la vendimia, entre agosto y septiembre.

 

Hay experiencias para todos los gustos. Proyectos como Viñedos La Redonda o Finca Sala Vivé by Freixenet se han popularizado para el enoturismo masivo gracias a sus conciertos, fiestas y otras actividades especiales a lo largo del año. Otros, como San Juanito y De Cote Casa Vitivinícola, sobresalen por el esmero de sus visitas guiadas, degustaciones y vinos que han ganado reconocimientos nacionales e internacionales.

 

“Es un turismo en auge, que viene creciendo, como pasó en Valle de Guadalupe”, considera Anthony Lozano, quien llegó a San Juanito en familia por un buen vino. “Lo que falta es comida: no hay una industria restaurantera”.

 

Entre las queserías destaca Bocanegra Cava de Quesos, cuyo espacio de maduración bajo tierra abre el apetito con los aromas de quesos como el trapola o el raclette ahumado.

 

En Quesos VAI, además de conocer el proceso de producción, los visitantes conviven de cerca con vacas, becerros y borregos. Una ruta que seduce a quienes disfrutan los días al aire libre, con tardes cálidas y noches frías.

El ingrediente memorable se halla al conocer el rostro de quienes trabajan con arte el terruño, saber de su voz el tiempo invertido en el vino que se descorcha o en la maduración del queso sobre la mesa.

 

MARIDAJE IDEAL

26 vitivinícolas y 11 queserías integran la Ruta Arte, Queso y Vino.

700 mil personas visitan anualmente la ruta; este número crece 10 por ciento cada año.

3 mil millones de pesos dejan los turistas de derrama económica.

En agosto sucede la vendimia, pero hay actividades en la ruta a lo largo del año.

La ruta comenzó a operar formalmente hace una década.

 

Escrito por Analine Cedillo / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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