ENTRE MUROS

La firma Código Z Arquitectos logró crear, en un espacio menor a 80 metros cuadrados, un ambiente en el que la propuesta gastronómica y la visión arquitectónica coexisten de manera armónica.

 

El Restaurante Newton 105, ubicado en Polanco, se define por un planteamiento que priorizó los flujos de funcionamiento sin descuidar la materialidad ni la paleta de color. Un área de comensales interior, donde se pueden acomodar hasta 20 individuos, se extiende al exterior, en donde caben 22 personas, entre la terraza y las mesas en la banqueta.

 

“El restaurante se distribuye en una sola planta con dos áreas de comensales. Las zonas de cocina y bar se encuentran relacionadas directamente y en la parte posterior del lugar, maximizando su funcionalidad”, comentó el arquitecto Javier Zarazúa, director general de Código Z.

 

“Estas áreas se separan por un pasillo central, que, a su vez, sirve como el elemento distribuidor entre el área de comensales con la zona de bar y cocina y remata con el área de los baños”.

 

La transición entre dentro y fuera se suaviza gracias a la uniformidad material y del mobiliario entre ambos espacios, así como a la transparencia del vidrio.

 

“Gracias a la abertura total en fachada y al elemento terraza, se crea una transición suave entre interior y exterior”, expuso.

 

“Además, se usa la misma paleta de acabados en mobiliario y elementos decorativos”. Una mayor integración se propicia mediante la presencia de plantas al interior, ubicadas en las aberturas del plafón.

“Los elementos vegetales proporcionan un ambiente más natural, crean ambientes más cómodos y menos cerrados, ya sea visual o espacialmente”, señaló Zarazúa.

 

CONCEPTO Y MATERIALIDAD

La estética de Código Z está estrechamente ligada con el estilo gastronómico del restaurante, que combina la cocina española y mexicana sirvió como inspiración. La conversión de esto a elementos arquitectónicos y decorativos resultó en el uso de maderas y luz cálida para el amarillo y de ladrillo expuesto en un muro para el rojo.

 

Para el toque mexicano se recurrió a una loseta cerámica presente en diversos puntos del restaurante, así como a lámparas de talavera y otros objetos decorativos de creación artesanal. Las texturas naturales predominan en el lugar y se encuentran en pisos de granito negro, material que se replica en la barra del bar y en la madera del deck de la terraza.

 

En la fachada principal, los creativos se decantaron por la colocación de loseta cerámica con un diseño especial y en tonos claros presente en la barra y que contrasta con los muros interiores de tabique rojo. Un cuidado diseño de iluminación completa la propuesta, a la que la luz natural se cuela por las grandes aberturas de la fachada.

“La iluminación artificial se divide en directa e indirecta. Se colocaron lámparas en el plafón para iluminar el área de comensales y zona de trabajo, así como tiras de luz cálida en plafones y elementos decorativos para crear un ambiente relajado. “Por otro lado, en la fachada se creó una serie de lámparas de luz cálida que invitan a entrar al espacio”, añadió el artífice.

 

Color y fusión

La propuesta culinaria es una fusión de cocina española con agregados de la gastronomía mexicana. Por lo tanto, el proyecto integró en sus acabados los colores prevalecientes de los platos tradicionales españoles, los cuales están cruzados en sus carnes, embutidos, quesos, frutos del mar y legumbres por los colores amarillos y rojos.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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