CULTURA

Marlene Fautsch, coordinadora de Proyectos de Patrimonio Histórico de la Secretaría de Cultura de la CDMX, comentó que se lleva media hora de limpieza meticulosa para cada libro.

 

CIUDAD DE MÉXICO.-Esta habitación de la Casa Refugio Citlaltépetl donde el escritor Salman Rushdie vivió en secreto, por un mes, acogerá la biblioteca-memorial del 19S.

 

Donde hubo una cama, una cocina y una pequeña sala, son inventariados los libros, recuperados de entre los escombros del edificio de Ámsterdam 107.

 

Aquí están no sólo los libros que pertenecieron a la escritora Lorna Martínez Skossowska, cuyo cuerpo fue el último en ser rescatado del inmueble, sino también los de las 21 familias que vivían ahí.

 

Ese acervo llenará los anaqueles que se instalarán en este cuarto del primer piso para su consulta. Un acervo de unos 2 mil 500 volúmenes que pretende ser una memoria del 19S. Al que se han agregado otros mil en donaciones.

 

Al inicio, cuando se creyó que eran sólo libros de Martínez Skossowska, se pensó darle su nombre al memorial, pero ahora se evalúa darle uno que comprenda la diversidad del acervo.

 

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México prevé su inauguración el 21 de marzo. Una de las primeras actividades será la presentación de las memorias de la escritora, Hojas sueltas de mi vida, en una edición que prepara su familia.

 

“Estos libros no te los vas a poder llevar a tu casa porque son irreemplazables, es una biblioteca de tipo patrimonial, como un archivo-memoria de lo que ocurrió, de la tragedia, y también de la fuerza de las palabras, que está ahí presente”, explica Marlene Fautsch, coordinadora de Proyectos de Patrimonio Histórico de la dependencia capitalina. Unas diez familias han acudido a la Casa Refugio, en Citlaltépetl 25, buscando sus libros.

 

El inventario en marcha les facilita la tarea. Se llevan algunos, no más de diez, y dejan la mayoría para la biblioteca. Otros se van desconsolados al no reconocer ninguno.

 

Ya se han limpiado unos 2 mil ejemplares. Llegaron en terrible estado. Fueron sacados con maquinaria pesada y estuvieron expuestos a la intemperie por varios días.

 

En la planta baja, un cuerpo de voluntarios capacitados según el Manual de Metodología de la Red de Bibliotecas de Cuba, se ocupa de limpiarlos de polvo, piedritas y vidrio. Con brochas, van página por página. Las manchas se eliminan con bolitas de migajón.

 

Media hora de labor meticulosa con cada volumen. Los libros con humedad son secados. Los más dañados, sin portada ni lomo, o contaminados por hongos, se separan.

 

Unos 300 fueron enviados al Archivo Histórico de la Ciudad de México para su restauración y volverán en marzo, para la inauguración.

 

Otros están por irse a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete (ENCRyM) del INAH, que apoyará en la tarea.

 

Ya limpios, son inventariados en el segundo piso, tarea a cargo de seis voluntarios y la bibliotecóloga Marisa Risco. Ahí se anota la procedencia: a quién pertenecieron.

 

Calculan terminar el inventario a fines de este mes, aunque la catalogación llevará todo 2018. Los futuros huéspedes de la Casa Refugio, como lo fue el propio Rushdie, encontrarán aquí la memoria del 19S

 

Escrito por Érika P. Bucio / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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