PRIMERA FILA

Toronto.- ¿Qué llega a tu mente cuando escuchas hablar de la Mujer Maravilla? Quizá pienses en ella como una superheroína del universo de DC Cómics y parte fundamental de la liga de la Justicia... y si eres un poco más clavado, sabrás que también es un princesa guerrera, que nació en Themyscira y que tiene poderes sobrehumanos con los que combate al mal.

 

Pero lo que muy probablemente ignoras es que esta amazona fue originalmente una chica que jugaba el rol de sumisa en prácticas sadomasoquistas.... ¿¡Que qué!?

 

Su “pasado oscuro” se relata en el filme Professor Martson and the Wonder Women, de la directora Angela Robinson, la cual se estrena este 10 de noviembre con Bella Heathcote como protagonista.

 

Los muy enterados saben que el creador de este personaje fue el abogado y psicólogo William Moulton Marston, allá en los años 40. Pero su naturaleza estaba muy alejada de la superheroína e ícono feminista que es actualmente.

 

“Es un privilegio tener este papel, ser la Mujer Maravilla es fascinante. amo lo que hizo Gal Gadot pero a mí me toca hacerla en otra faceta, no hay comparación”, señala Heathcote sobre su personaje de olive Byrne.

 

En el filme se cuenta la historia poliamorosa entre el profesor Martson (luke Evans), su esposa Elizabeth (Rebecca Hall) y Olive. Así que es muy probable que algunos se escandalicen al atestiguar el surgimiento de la Mujer Maravilla como una mujer que se sometió al placer sexual en una relación de tres.

 

Haeathcote, a quien has visto en cintas como orgullo Prejuicio y Zombies y 50 Sombras Más Oscuras, nos introduce en su personaje, cuyos “poderes” y vestuario fueron concebidos muuuy diferentes a lo que conoces ahora.

 

OLIVE BYRNE
BELLA HEATHCOTE

 

EL ATUENDO

“Fue concebido con base en los estudios que hizo el doctor Marston, y que desarrolló la teoría DISC, que se centra en cuatro diferentes comportamientos: Dominación (Dominance), Inducción (Inducement), Sumisión (Submission) y Conformidad (Compliance), con el que Olive estuvo de acuerdo y aprobó”.

 

LEOTARDO

“En los años 40, los trajes de baño y la ropa interior podían ser ceñidos, más no visibles, por lo que era un gran avance ver que la forma en que fue concebido el bra, el pantaloncillo y el cinturón. Lo hizo con la intención de proponer una revolución en el uso de la lencería y de vestir a una mujer cómodamente y de una forma muy sensual”.

 

EL LAZO

“En realidad fue un látigo para practicar sadomasoquismo, sometimiento o castigo. El professor era muy abierto a experimentar y su esposa Elizabeth era súper vanguardista. Se conoció como el lazo de la verdad porque así se puso en la segunda etapa de la caricatura, pero originalmente era un látigo para someter, amarrar, castigar... muy kinky, pero cierto”.

 

BRAZALETES

“Se usan como ornamento, pero en aquel entonces, representaban un momento en el que la chica podía ser amarrada, si se sujetaba a éstos. También podría esconder las marcas, o bien, podría usarlos para imponer fuerza. En las muñecas hay un elemento de sexualidad y femineidad únicos”.

 

LAS BOTAS

“Fueron el emblema del sadomasoquismo porque se supone que con el tacón se ‘inflige’, que creo que es como se debe decir, el dolor que gusta. sí, algo así como me duele, pero me gusta. Marcaron la tendencia en la moda y la manera de ver a la mujer: femenina y con poder. Creo que es una de las imágenes que hace ver a la mujer sumamente femenina y sexual, sin importar su condición”.

 

DIANA PRINCE
GAL GADOT

 

TIARA

Es mágica, la protege de ataques telepáticos y puede usarla como arma que se lanza vuelve a ella como un boomerang.

 

BRAZALETES

Son antibalas y se supone que fueron hechos con restos del escudo de atenea. Cuando junta ambos brazaletes crear una ola de fuerza de conmoción.

 

ESCUDO

Fue hecho de la piel indestructible de la gran cabra, amaltea, que amamantó a zeus cuando era bebé.

 

EL LAZO DE LA VERDAD

Obliga a quienes estén en contacto con él a decir la verdad absoluta y es prácticamente indestructible. También se puede utilizar como un látigo o soga.

Escrito por Juan Carlos García / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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