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El populismo no tiene un perfil intelectual o incluso ideológico totalmente definido.

 

CIUDAD DE MÉXICO 2-Sep .- Para Álvaro Vargas Llosa no hay duda: Andrés Manuel López Obrador sigue siendo un peligro para México. A 21 años de El perfecto idiota latinoamericano, el escritor y periodista de origen peruano sigue en su cruzada liberal y ahora presenta El estallido del populismo, en el que junto con otros autores analiza a personajes como el propio AMLO, Nicolás Maduro y, por supuesto, Donald Trump.

 

 

¿Cómo se reconoce a un populista?
 

No hay un solo populismo. A diferencia de las grandes ideologías, el populismo no tiene un perfil intelectual o incluso ideológico totalmente definido.

 

 

¿Cuáles son sus características?

Se lo reconoce por varios rasgos. Primero que nada, el populista es alguien que tiende a sustituir a las instituciones por la comunicación y la relación directa con la masa. Esto obviamente lo tratan de hacer todos los políticos, pero en los populistas es un rasgo mucho más marcado. La relación directa entre el caudillo y la masa sustituye, reemplaza o, por lo menos, es más importante que las instituciones. 

 

 

Como Trump con Twitter... ¿Qué otro rasgo tienen?

La polarización o la confrontación permanente entre una élite y una base. La élite puede ser la clase política, una oligarquía económica o un partido que haya gobernado mucho tiempo.

 

 

Como la "mafia del poder".

Siempre puede ir variando la definición, pero en el populismo de izquierda, normalmente es una élite política y económica. En el caso del populismo de derecha, suele ser una élite global o internacional porque su discurso es nacionalista. 

 

 

¿Y en cuánto a la personalidad?

Un tercer rasgo fundamental es que hay un elemento casi religioso del populista: ofrece la redención de los perjudicados, casi como espiritual. El caudillo se erige como un líder espiritual que viene a vengar, a hacer justicia a un sector oprimido. Y un elemento adicional, quizás el cuarto rasgo, es la concentración del poder tanto político como económico. El populista siempre quiere concentrar poder político y poder económico en sus manos.

 

 

¿Cuál es la receta de los populistas?

Venden dos cosas: mito y utopía. El mito es el pasado glorioso y muchas veces inventado; y la utopía es un lugar hacia el cual el caudillo va a llevarnos. Es un lugar al que nunca vamos a llegar, pero no importa: si yo te vendo el mito y la utopía, eso tiene muchísima más fuerza que si te vendo realidad. 

 

 

¿En qué momento el populismo se vuelve peligroso?

Cuando propone un tipo de solución cortoplacista, por no llamarla mágica, que es incompatible con los tiempos normales de la democracia. Si uno ve la campaña electoral de Hugo Chávez, él se cuidó mucho de no parecer excesivamente amenazante, pero aun así su discurso era de soluciones mágicas, muy cortoplacistas.

 

 

¿Por qué es peligroso?

Porque si la expectativa es que las soluciones sean de corto plazo, naturalmente que los tiempos se van a acelerar a la fuerza, por las malas. Eso se va a traducir en asambleas constituyentes para reemplazar al parlamento, leyes de reelección permanente, expropiaciones. En fin, todo lo que sea para barrer del camino los obstáculos.

 

 

México inicia su proceso electoral, ¿veremos campañas plagadas de populismo?

Evidentemente, hay algunos factores que facilitan mucho una candidatura como la de López Obrador y a un partido como Morena. Los gobiernos del PAN no pudieron llevar a cabo las reformas que querían, la obstrucción del PRI en el Congreso diría que fue uno de los elementos clave que lo impidió. Este gobierno del PRI se inició con una agenda de reformas más o menos dinámicas, sobre todo en energía, un poco en las telecomunicaciones y la educación, pero los temas de corrupción relacionados con el PRI obviamente han opacado mucho ese celo reformista de la primera hora. Todo esto, lógicamente, ayuda a la candidatura populista.

 

 

¿Es inevitable su triunfo?

Es una candidatura que lleva mucho tiempo amenazando con llegar al poder en México y hasta ahora no lo ha logrado, en parte porque la gente se ha movilizado para impedirlo. El populismo será protagonista importante de la campaña, pero no necesariamente tiene que triunfar.

 

 

¿De alguna manera los candidatos populistas terminan siendo creaciones del propio régimen?

Sin ninguna duda. El chavismo en Venezuela, en parte, fue producto de una experiencia democrática frustrada, la de los dos grandes partidos venezolanos, Acción Democrática y COPEI.

 

 

¿Qué hace aparentemente invencible al populismo?

El problema es cuando la batalla se da entre el populismo y la pura mediocridad, el status quo. El elector tiene que decidir entre que todo siga como está o ir hacia el cambio populista. Sin alternativas, gana el populismo. Ese podría ser un riesgo obviamente en México. 

 

 

¿Cómo incide en esto el que la clase política mexicana esté tan desprestigiada?

Ésa es mi mayor preocupación y creo que es el mayor problema de México, no tanto que haya ausencia de alternativas al populismo o un mensaje alternativo, sino el problema de la credibilidad de quienes van a liderar esa propuesta antipopulista. Por eso será importante la elección de las candidaturas: si eso no se hace bien, obviamente van a facilitar mucho la tarea al populismo.

 

 

¿Andrés Manuel es un peligro para México?

Yo creo que sí. Hay antecedentes que nos permiten hoy ver una amenaza o un peligro. Primero, es una persona que no sabe aceptar derrotas. Cuando pierde, cuestiona al sistema y cuestiona la legitimidad de esa derrota. Ése es un rasgo típicamente populista porque es un cuestionamiento de las bases mismas de la democracia. Otro problema es que tiene un discurso altamente populista en lo económico, muy proteccionista. Va a ser muy peligroso porque ese tipo de discurso hace muy fácil la concentración de poder económico en el Estado. Hay riesgos muy importantes, pero también creo que muchos mexicanos lo ven así, esta campaña va a servir para poner sobre la mesa precisamente todas las cartas.

 

 

¿Andrés Manuel está más cerca de Maduro o de Trump?

En lo político, probablemente de Maduro, aunque creo que obviamente la democracia mexicana es un poco más sólida que la venezolana y por tanto no necesariamente significa que podría llevar las cosas tan lejos. En términos de visión económica internacional, de Trump. Es un proteccionista y un nacionalista económico.

 

 

¿Por qué personajes como Trump o López Obrador odian a la prensa?

Porque instituciones como los principales medios de comunicación son amortiguadores del populismo, son instituciones que dificultan el discurso mágico. Si el caudillo tiene que pasar por unos medios críticos, fiscalizadores, para la comunicación con la base, eso hace más difícil la seducción del discurso mágico. Por eso tienden a atacar a los medios de comunicación. 

 

 

¿Se considera usted el anticristo de la izquierda en Latinoamérica?

Jajaja. Me considero un liberal que constantemente hace la crítica del populismo venga de izquierda o de derecha.

 

 

¿Qué le contesta a quienes lo acusan de derechista?

Que soy un liberal y que, en muchos sentidos, un liberal es lo contrario de la derecha. 

 

 

Usted nació en Perú, pero ha vivido en todo el mundo, ¿de dónde se considera?

Soy un peruano errante, un ciudadano del mundo, suena un poquito cursi y un poquito grandilocuente, pero es la verdad. 

 

 

¿Cuál es la importancia de apellidarse Vargas Llosa?

Trae amigos y trae enemigos, es una realidad de la que uno no puede escapar, así que mejor es emplearla en favor de las buenas causas.

 

 

¿Cuál quiere que sea su epitafio?

Hizo lo posible en favor de la libertad.

 

 


Cinco datos


1. Nació en 1966; es el primogénito del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

2. Es investigador del Centro para la Prosperidad Global y del Independent Institute.

3. Autor de más de diez libros, es también columnista sindicado del Washington Post.

4. Fue directivo del Miami Herald, corresponsal del diario ABC en Londres y colaborador de The Wall Street Journal, Los Angeles Times, BBC World Service y la revista Time.

5. En 2007, fue seleccionado como Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial.
 

Escrito por Miguel de la Vega / Agencia Reforma

Reportero de Agencia Reforma


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