CULTURA

Citlali del Río (izq.) y Micaela Flores (der.) durante el homenaje a su padre y esposo, respectivamente, Eduardo del Río, Rius, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

 

GUADALAJARA, JAL.- En los asientos del auditorio Juan Rulfo, Citlalli llora, pero también sonríe, y cuando ponen en pantalla una foto de Rius sacando la lengua, para sí, para su papá, responde con el gesto heredado: saca la lengua a la pantalla y la flor que carga en la oreja izquierda se eleva un poco por la sonrisa que esto le provoca.

 

Este sábado, la memoria, el legado y la enseñanza que Eduardo del Río, Rius, dio a los mexicanos fue celebrada a través de un homenaje por amigos y alumnos, que dejó muy en claro que para Micaela Flores, pareja del caricaturista, la palabra viuda no aplica, en cambio, la de esposa aún lo hace, porque Rius sigue vivo. Se dice que lo han visto en Oaxaca presentando libros, que sigue siendo publicado, que la gente lo sigue leyendo.

 

Así lo recordó Patricio Ortiz González, quien al hacer una analogía de la presencia del caricaturista entre cada uno de los asistentes en la FIL, tuvo que parar con su discurso, la voz se le quebró y secó el par de lágrimas detrás de los cristales de sus lentes.

 

De vuelta a la primera fila, sentada frente a su madre, aunque reservándose los aplausos, cada comentario, cada anécdota le provocaban a Citlalli una reacción distinta: suspirar, reírse o tomar su libreta y hacer anotaciones de las frases que recordaban de su padre, para que el tiempo lo desdibuje con menos prisa de su memoria. Hace poco menos de cuatro meses Rius falleció y el 8 de agosto quedará marcado para Micaela Flores y ella.

 

En el homenaje horas también estuvo a quien consideran como uno de los mejores alumnos del autor de La Panza Es Primero, Marx para Principiantes y Los Supermachos", Rafael Barajas "El Fisgón", que con suéter y camisa en color azul se paró de su lugar para leer un texto inédito del caricaturista mexicano: su testamento.

 

"A la derecha mexicana le dejo la campaña de no más sangre, el libro de los panuchos, el manual del perfecto ateo, a Donald Trump y a Marcial Maciel", leyó.

 

"A Micaela, mi esposa, que ha estado al lado mío en las buenas y en las malas, le dejo todo lo que tengo, todo mi cariño, todo mi agradecimiento y, sobre todo, lo más preciado y amado, a mi hija Citlalli. A todos ustedes les encargo a Citlalli, no les pido que la cuiden, porque yo sé que ella se sabe cuidar sola. Únicamente sugiero que se den cuenta de que tiene un talento extraordinario, una calidad humana y una inteligencia que me enorgullece, como dicen allá en Francia, es una chingona".

 

Citlalli, de lentes, cabello corto y flor en la cabeza, celebró con los asistentes las muestras de amor a su padre.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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