CULTURA

CIUDAD DE MÉXICO.- Los Reyes del Mambo estuvieron en el escenario, en la plancha del Zócalo, pero la atención del público estaba a los alrededores.

Los bailadores septa y octagenarios se robaron el espectáculo, el de cierre del Festival del Centro Histórico.

Ataviado con un saco rojo brillante, zapatos bicolor rojo y blanco, pantalón blanco y sombrero rojo, don Gilberto Flores, tenía embelesados a los que se colocaron a su alrededor para verlo bailar, primero con una conocida y luego con dos mujeres del público.

A sus 81 años, el capitalino no dejó de atraer a las cámaras mientras de fondo se escuchaba la Orquesta Filarmónica Juvenil Armando Zayas, la que arrancó el concierto, un homenaje retrasado por el centenario de Dámaso Pérez Prado.

El concierto empezó a las 18:00 horas, con un quinto de la plancha del Zócalo ocupada.

Poco a poco se fueron acercando espectadores espontáneos, turistas y hasta personas en situación de calle. El mambo no discrimina.

Héctor Infanzón tocó en la primera parte con la orquesta, estrenando la Suite Rumbera.

Para las 18:30 horas, la plancha ya estaba llena hasta la mitad.

Don Gilberto no paraba de bailar debajo del asta bandera. De fondo, la orquesta tocaba el popurrí de Mambo de Eugenio Toussaint.

Para ese momento, ya muchos bailaban, algunos como en su juventud, otros tímidamente.

La pausa de unos 20 minutos provocó que se volviera a vaciar la plancha. No todos sabían que el show continuaría con Los Reyes del Mambo, dirigida por Mario Cárdenas, antiguo músico de la orquesta de Pérez Prado.

Cárdenas la hizo de emoción. No arrancaba la orquesta y el público estaba deseoso de escuchar ya a una orquesta al estilo de la de Cara de Foca.

Nuevamente, se armaron círculos espontáneos, con bailarines de la tercera edad al centro.

Mambos como "El Ruletero" o el "Mambo No. 5", "Politécnico", "La niña pipote", "Lupita", Patricia", se escucharon dos veces, en la versión de cada orquesta.

Cárdenas trajo en su orquesta a Nelly, sobrina de Celia Cruz, quien interpretó "Tu Voz".

Déborah Holtz, maestra de ceremonias, hizo que la orquesta regresará al escenario, al despedirse, tras tocar el Mambo de Lupita.

"El Mambo del sax", fue la elección de cierre. Eran las 20:40 horas. Pero el público no los dejó ir.

El Zócalo vivió, por unas horas, en la época dorada del mambo de Pérez Prado.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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