ENTRE MUROS

Ubicado en el interior de un edificio construido en 1900 cerca del centro de Moscú, este departamento se caracteriza por su luminosidad y un diseño de interiores simple y elegante de líneas limpias.

 

En colaboración con los propietarios, el taller Crosby Studios decidió crear en este espacio una atmósfera parecida a la de un estudio de Brooklyn.

 

“Este edificio fue construido antes de 1940 (previo a la Guerra), y la mayoría de los departamentos fueron renovados. Sin embargo, este no había sido remozado por casi 50 años, cuando fue comprado por un científico astronauta”, relató el arquitecto Harry Nuriev.

 

Así, el proyecto se inspiró en las esculturas de Donald Judd, la arquitectura de Konstantin Melnikov y la atmósfera de los distritos de Greenpoint y West Village, en la ciudad de Nueva York. 

 

Al entrar al departamento, un corredor estrecho lleva la vista hacia el ventanal y una hamaca; el estudio, conformado por un espacio de diez metros de longitud, se encuentra dividido en tres zonas: la cocina, un área de comida y otra de descanso, con una pantalla de televisión escondida en el clóset.

Sin embargo, para hacer una división de las diferentes secciones, Crosby Studios optó por usar el blanco en muros y armarios superiores, mientras que en el área de cocina el refrigerador queda oculto

 

. “Fue una renovación radical. Los propietarios querían tener una sensación de aire en el departamento y como resultado, todas las particiones las eliminamos. “Además, mis clientes son personas muy elegantes y sofisticadas que trabajan para una empresa de transmisión de televisión, por lo que su imagen dictaba un esquema de color blanco y negro”, destacó Nuriev.

 

CONTRASTANTE Y LUMINOSO

En este proyecto, el color blanco destaca en pisos, paredes y parte del mobiliario, mientras que los detalles y las ventanas enmarcan los espacios en color negro.

 

Asimismo, la ventilación y la iluminación fueron elementos fundamentales en el diseño. El techo quedó desnudo completamente para que fueran visibles el concreto y la altura real del espacio y este entrara en contraste con los elementos en color blanco y negro.

 

“El departamento es muy luminoso gracias a su orientación y las numerosas ventanas que tiene. La iluminación es genial, gracias a ella dejamos la habitación y el estudio sin ventanas, aún escondidos detrás de particiones de vidrio tienen mucha luz. Así, la luz decorativa sólo se necesita a altas horas de la noche”, resaltó Nuriev.

 

Destaca el empleo de un piso blanco sin juntas y paredes perimetrales en ladrillo. Además, en el área del baño, donde resalta una tina antigua en color verde, fue empleado un mosaico mate negro.

 

La mayor parte del mobiliario fue realizada por el mismo despacho, aunque destacan piezas vintage y algunas provenientes de la colección que los propietarios han formado durante sus viajes por el mundo.

 

“Prácticamente no hay decoración en el departamento, a excepción de las pertenencias personales del propietario, que naturalmente encajan con él.

 

“Diseñamos todos los muebles para este proyecto a excepción de las sillas y el sillón. Todos los muebles, excepto las fachadas de cocina, son en blanco y negro y semejan escritorios escolares. Si tuviera que describirla en tres palabras serían: ‘Quiero esta casa’”, concluyó Nuriev.

 

Austera y con historia

+ La silla Wassily, el escritorio y las lámparas fueron adquiridas en la tienda Mobeledom.
+ Una cabeza de pingüino fue traída desde Bali, mientras que unos jarrones proviene de un viaje a Copenhague.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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