SUPLEMENTOS

Pasar desapercibido y ser respetuoso del lugar que le da cabida son las principales virtudes del proyecto Tutorías, sala de maestros y cafetería, el cual atravesó un largo proceso para que su construcción fuera aprobada por la UNESCO.

Esta obra, además, fue también ganadora en la categoría Diseño Arquitectónico de la vigésima Bienal de Arquitectura de Quito. A decir del arquitecto César Pé- rez Becerril, su creador, el origen de esta obra en la Facultad de Medicina surgió de la mano del doctor José Ramón Narro Robles, quien buscaba dar a ese edificio, diseñado en 1956, instalaciones adecuadas para la enTutorías, sala de maestros y cafetería. Sin embargo, esta intención converge con la postulación del campus central de Ciudad Universitaria como Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo que pospuso la construcción siete años. Así, este vínculo de trabajo y perseverancia llegó a manos del doctor Enrique Graue, quien culminó la gestión de la obra ante las diferentes instancias.

.El proyecto consta de dos niveles. El sótano, al cual se accede por una rampa, alberga espacios de tutorías donde alumnos y profesores pueden interactuar de manera cercana, así como un área dedicada a actividades administrativas, intercambios y lenguas extranjeras. La parte superior consiste en una gran plaza empedrada semejante a los grandes espacios abiertos mesoamericanos, la cual es, además, punto de unión con el antiguo edificio y el auditorio y antesala de la cafetería, protagonista de la obra.

“Éste es el espacio de vínculo entre maestro y alumno de una manera social, sin protocolo, la posibilidad de relación, habitar los espacios exterior e interior en una relación abierta”, señaló Pérez Becerril.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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