VIDA

La mayoría de estas pacientes llegó a consulta médica hasta el segundo y tercer trimestres de embarazo.

 

CIUDAD DE MÉXICO 5-Ago .- En los últimos 15 años, un grupo de 590 mujeres embarazadas y portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) causante del sida, lograron dar a luz sin infectar a su bebé.

 


Para estas mujeres, atendidas en el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) "Isidro Espinosa de los Reyes", ser portadoras de VIH no fue obstáculo para dar vida a hijos sanos, pero tuvieron que enfrentar un periodo de gestación de alto riesgo, sujeto al consumo diario de cuatro medicamentos antirretrovirales.

 


La mayoría de estas pacientes llegó a consulta médica hasta el segundo y tercer trimestres de embarazo.

 


Noemí Plazola Camacho, pediatra infectóloga coordinadora de la Clínica de Atención a Mujeres Embarazadas con VIH-Sida y sus Recién Nacidos del INPer, explicó que dichas pacientes se consideran de alto riesgo porque durante la gestación pueden enfrentar complicaciones, que van desde un parto prematuro hasta rupturas de membranas que infecten al bebé.

 


Además, pueden desarrollar padecimientos como diabetes o hipertensión, los cuales deben controlarse para garantizar un nacimiento sin transmisión. 

 


"Las pacientes de alto riesgo nos llegan en el último trimestre de la gestación; a veces no alcanzamos ni siquiera la gestación y tampoco dan la oportunidad del tratamiento efectivo. O están llegando a una sala de labor de parto y en ese momento aplicamos una prueba rápida que nos está detectando que tienen infección por VIH", menciona.

 


El mejor de los casos, abunda, son aquellas pacientes que ya se sabían infectadas y en el embarazo continuaron su tratamiento antirretroviral con vigilancia médica permanente, pero son la minoría de las que demandan atención en el INPer.

 


Para lograr que el bebé nazca sin infectarse, detalla, a las mamás portadoras de VIH se les aplica durante el parto una profilaxis con tres dosis de antirretrovirales para que se impida la transmisión del virus al momento del nacimiento. Una vez que nace el bebé, también se le aplica una profilaxis.

 


Enseguida se le realiza un estudio de valoración al recién nacido que se repite a los tres y a los seis meses para conocer el comportamiento de su carga viral, pero es hasta los 18 meses, después de una prueba de VIH, cuando se define si está o no infectado.

 


Si el bebé da positivo, es canalizado al Instituto Nacional de Pediatría o al Hospital Infantil de México para que reciba tratamiento.
"Los bebés, llevando a cabo todas las recomendaciones, nacen libres de la infección. Nosotros hemos atendido en los últimos 15 años a 590 pacientes y ninguna mamá ha infectado a su bebé, tenemos cero por ciento de transmisión vertical y solamente hacemos la profilaxis", sostiene la especialista.

 


Para reducir el riesgo de transmisión, continúa, estas pacientes tienen un parto por cesárea y no amamantan a sus bebés con leche materna sino que deben alimentarlos con fórmula.

 


Lo más importante, subraya, es que la paciente llegue con el VIH indetectable al momento del nacimiento, de aquí la importancia de solicitar una prueba.

 


"Toda mujer embarazada debe solicitar la prueba, es un derecho, y de esta manera se puede proteger al bebé. No debemos de tener miedo al resultado, se pueden hacer muchas acciones", añade.
 

Escrito por Evlyn Cervantes / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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