VIDA

MONTERREY, NUEVO LEÓN.- Los latidos del corazón laten con tal fuerza que pareciera que el órgano saldrá disparado del pecho... ¿es porque estás enamorado? ¡Sí!, pero también puede tratarse de una arritmia.

El corazón late sin cesar para brindar una circulación continua de sangre rica en oxígeno a todo el cuerpo. Hay un trastorno de la frecuencia cardiaca o arritmia cuando el latido es más rápido (taquicardia), más lento (bradicardia) o irregular, explica el cardiólogo intervencionista y electrofisiólogo Félix Ramón Cedillo Salazar.

"La frecuencia cardiaca normal en un ser humano mayor de 6 años va de 60 latidos como mínimo a 99 latidos como máximo por minuto", describe el especialista. "Cuando el corazón late 100 o más veces por minuto se considera una taquicardia, en cambio, cuando late a menos de 60 veces se le denomina bradicardia"

MÚLTIPLES CAUSAS

Hay múltiples causas de arritmias y por ello son un conjunto de enfermedades que afectan al sistema eléctrico del corazón, añade el cardiólogo intervencionista y electrofisiólogo. Existen dos grandes grupos; las auriculares, que se originan en las cavidades superiores del corazón (aurículas), y las ventriculares que se originan en las cavidades inferiores (ventrículos). Los síntomas son palpitaciones, cansancio fácil al hacer esfuerzo, mareos al cambiar de postura o realizar actividad física, así como sensación de "brincos" en el tórax.

El diagnóstico se realiza de manera clínica y con estudios específicos como el electrocardiograma en reposo, un ecocardiograma transtorácico doppler a color o un holter electrocardiográfico ambulatorio. "Existe una subespecialidad en la cardiología que se llama electrofisiología cardiaca, que somos los expertos en atender específicamente las arritmias; en todo el País no somos más de 85", menciona el experto. "Y una de las dificultades que enfrentamos es que muchos pacientes no son referidos para su tratamiento por los expertos y lamentablemente no se les plantea que tienen posibilidad de curación".

LA FIBRILACIÓN AURICULAR

La fibrilación auricular, a diferencia de las benignas, es una arritmia que no posee sólo un cortocircuito, sino múltiples, por lo que curarla resulta ser una tarea más compleja. "Son la principal causa de eventos embólicos, porque el corazón late muy rápido e irregularmente y esto hace que el flujo de sangre de una cavidad a otra del órgano sea tan lenta que la sangre prácticamente se estanca".

Esto fomenta la formación de coágulos en las cavidades que pueden desprenderse, viajar por la circulación, habitualmente por las vías sanguíneas cerebrales, y causar una embolia cerebral. Gerardo Pozas, cardiólogo especialista en electrofisiología cardiaca, comenta que algunos pacientes con fibrilación auricular pueden beneficiarse de una ablación por radiofrecuencia. "Se aplica calor con catéteres en ciertas partes de la aurícula, o de las venas que vienen de los pulmones al corazón y llegan a la aurícula izquierda, para destruir la arritmia y curar al paciente.

"Desde hace tres años también se realiza la crioablación, que es por frío, en la que se coloca un globo en un catéter que al inflarse se adosa a la periferia de la vena y aplica frío a -40 grados con nitrógeno", explica Pozas. Aunque son técnicas diferentes, ambas tienen el mismo propósito, sólo que la crioablación se considera más segura y es la tendencia referente para el futuro, expresa el médico del Hospital Zambrano Hellion. "Se espera que en el 2050 exista una 'epidemia' de fibrilación auricular, que traerá gran carga a los sistemas de salud por ser una enfermedad de tipo crónico que también se asocia a otras enfermedades", dice Pozas.

ARRITMIAS AURICULARES

La mayoría son benignas y se presentan en personas jóvenes con corazones habitualmente sanos, dice el cardiólogo intervencionista y electrofisiólogo Félix Ramón Cedillo Salazar. "Habitualmente se generan por pequeños cortocircuitos eléctricos, que conocemos como fenómenos de reentrada y que son la unión anormal de vías eléctricas del corazón que no deberían de estar unidas", remarca.

Estos cortocircuitos generan entre 180 y 250 latidos por minuto, mucho más que el nodo sinusal, que es la computadora central del corazón, y que sólo genera de 60 a 99 latidos. Cedillo Salazar menciona que existen siete taquicardias que pueden originarse en las aurículas: seis de ellas son regulares, es decir, los latidos van más rápido pero la distancia entre un latido y otro es similar.

"Habitualmente son benignas y no ponen en riesgo la vida del paciente, sin embargo, son molestas porque disminuyen la capacidad del corazón para bombear sangre", enfatiza. Si el paciente padece otras enfermedades agregadas, una disminución del flujo de sangre al resto del organismo puede provocar dolor de pecho o sensación de falta de aire. La mayor parte de las arritmias benignas ceden con el uso de fármacos vía oral o intravenosa, o bien, por medio de cateterismos cardiacos, que permiten llegar a las cavidades del corazón para destruir el cortocircuito.

ARRITMIAS VENTRICULARES

Las arritmias ventriculares generalmente se presentan en pacientes mayores con algún tipo de enfermedad del corazón, como una obstrucción coronaria parcial o total por placas por arterioesclerosis o cardiopatía isquémica.

Una disminución del flujo sanguíneo en una zona del corazón o isquemia puede ser factor disparador para que el sistema eléctrico provoque latidos de 350 a 450 veces por minuto de manera irregular.

"Al latir tan rápido no da tiempo a que las cavidades del corazón se llenen de sangre y permitir un flujo de bombeo efectivo de los cinco litros que ocupa en promedio el cuerpo humano por minuto para funcionar", dice el experto.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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