ENTRE MUROS

Se pueden combinar jardineras y macetas de diferentes materiales y dimensiones.

La vegetación que forma parte de un jardín debe integrarse con el contexto tanto como las formas y los materiales que componen a la arquitectura misma.

“El paisajismo es una rama de la arquitectura”, señaló el paisajista Pedro Sánchez. “Mi proceso creativo incluye ver la orientación del sol, por dónde sale, por dónde se pone, para checar todos los elementos de luz, de aire, de agua, de composición, para que (el jardín) tenga buena disposición y corrientes de aire.

“Todo al hacer un jardín, si puedo poner verdes, si puedo poner colores, tiene mucho que ver con la orientación del sol”. De manera similar, la determinación de las especies que pueden integrar un paisaje depende en gran parte del clima del vergel en cuestión, así como de las características de la planta misma.

Esto no se traduce necesariamente en que todos los jardines de una misma región sean similares, pues su diseño también está íntimamente ligado a la personalidad de los habitantes.

“Me baso mucho en lo que es el cliente en cuanto a aromas, a colores, si les interesa que sea más verde su jardín”, relató Sánchez. “Me ha tocado que me piden que no ponga lavandas o dalias porque son especies que atraen muchas abejas y los niños son alérgicos”.

COMPLEMENTOS IDEALES

Más allá de la vegetación, el trabajo del paisajista incluye integrar elementos que la hagan resaltar y que den a los usuarios confort, lo cual se logra en un trabajo conjunto con los arquitectos desde la realización del proyecto de la casa. Espejos de agua, senderos, decks de madera y pérgolas pueden formar parte del jardín y, a la vez, ser espacios en los que desarrollar más vida.

“Normalmente pido 45 centímetros de profundidad para un espejo de agua con recirculación. Además, trato de poner plantas acuáticas y peces para que esta agua no genere larvas de moscos”, explicó.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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