DE VIAJE

Aún hay tiempo para enamorarse de este destino en su faceta cálida.

 

VAIL, EU.- Los cambios de estación marcan el ritmo de los días en este destino, un consentido entre quienes gozan de las montañas y privilegian vacaciones cargadas de actividad física.

 

Mientras que en invierno las pistas nevadas del resort Vail Mountain se llenan de esquiadores y snowboarders, en verano, los paisajes verdes custodian a quienes practican senderismo, pesca con mosca en el río Colorado, rafting o ciclismo de montaña.

 

Durante los días cálidos, la cima del resort se transforma en el parque de diversiones Epic Discovery, cuya experiencia comienza con el ascenso en góndola desde Vail Village.

 

La postal que se contempla, conformada por el pueblito, las montañas y el cielo, tiene un efecto relajante. Ideal para lo que espera.

 

A TODA VELOCIDAD

Al estar sentado sobre una llanta inflable, a punto de descender por la pendiente de una colina en una resbaladilla, el corazón se acelera, las manos sudan, se escapa una risa nerviosa. No importa la edad, haciendo tubing, cualquiera se siente niño.

 

Los juegos de verano en la montaña tienen ese efecto: regalan descargas de adrenalina que al final se traducen en rostros sonrientes.

 

Además de tubing, las atracciones de Epic Discovery –disponibles hasta el 1 de octubre– incluyen la montaña rusa Forest Flyer Mountain Coaster, donde cada pasajero controla la velocidad a la que quiere ir; tirolesas donde en los “vuelos” se admira el paisaje con la perspectiva de un pájaro; trampolines para los más chicos, un minigolf y varios circuitos de aventura que, entre otros retos, ponen a prueba el equilibro sobre puentes colgantes.

 

 

SABOR DE PUEBLO

Después de una mañana de aventuras y sol, la villa seduce a los viajeros a cada paso con su propuesta gastronómica y de compras: desde Sweet Basil, uno de los restaurantes favoritos de los habitantes de Vail, que este año celebra cuatro décadas, hasta el nuevo Pendulum, una alternativa donde los platos inspirados en los ingredientes del campo se maridan con sofisticados cocteles.

 

Por supuesto, sin faltar las delicias japonesas que se sirven en Matsuhisa.

 

En las tiendas que salpican las callecitas de la villa hay algunas especializadas en ropa para hacer actividades al aire libre (no está de más curiosear en busca de las prendas de invierno en descuento), joyerías y hasta una tienda de autos Tesla.

 

Lo realmente atractivo de Vail Village es que siempre está pasando algo: un festival de música, algún evento gastronómico o una feria de arte.

 

Además, sobran tentaciones para armar un plan, desde una cata de vino en Root & Flower, una sesión de tratamientos en el RockResorts Spa del hotel The Arrabelle, o simplemente saborear un helado junto al río en los jardines Betty Ford, abiertos durante todo el año.

 

Moverse a pie dentro de la villa es de lo más sencillo, aunque también hay disponible un servicio de transportación gratuita para locales y visitantes.

 

El invierno se acerca –y estamos casi seguros de que en esa época también querrás volver–, pero aún estás a tiempo de conocer la faceta más cálida de este destino.

Escrito por Analine Cedillo / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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