ENTRE MUROS

En plena Ciudad, en Paseo de la Reforma y Prado Sur, se encuentra un oasis gastronómico enmarcado por un diseño mexicano y con gran iluminación.

 

El proyecto, a cargo de la arquitecta Verónica González Zavala buscó que esta propuesta retomara las numerosas virtudes de la zona donde se ubica y que transportara a los comensales a las antiguas haciendas costeras de México.

 

“Hacer un restaurante era un reto nuevo y divertido, muy diferente. Nos parecía que el local anterior negaba el sitio, con tal de no ver la gasolinera, estaba cerrado y, finalmente, en la noche era lo único que se veía. Además, atrás hay un jardín muy bonito y no se apreciaba”, destacó González Zavala.

 

 

De acuerdo con la creativa, antes de su intervención, el espacio se encontraba fragmentado y no aprovechaba la luz natural. Para evitar los errores preexistentes, en su proyecto buscó borrar las fronteras con el exterior y aprovechar el clima de la metrópoli mediante la creación de una terraza coronada por una pérgola.

 

Tras dejar toda la estructura desnuda, el despacho abrió el espacio hasta el borde e hizo ventanas operables de piso a techo que permiten la regulación de aire y luz natural al tiempo que brindan una vista de las copas de los árboles de la zona.

 

“Diseñamos pensando en una arquitectura honesta, que sea transparente y entiendas cómo está construido, no que parezca sólo que llegamos y decoramos. Hicimos esta celosía de acero con tablón de madera de pino tratada, la cual carga el vidrio de la fachada y ésta sostiene la escalera. Generamos una doble altura que te invitara a ver lo que hay arriba”, destacó la arquitecta. 

 

 

LUZ Y DISEÑO

Otro de los retos que implicó este proyecto fue el compaginar las prioridades necesarias en un lugar de servicio con el diseño total del restaurante.

 

“Tienes que amarrar el concepto con las necesidades del cliente. Para mí era muy importante que se sintiera como un solo espacio. En México hay una ley de fumadores que ha hecho que se creen terrazas preciosas, pero la parte interior queda castigada, por ello quisimos que el interior se sintiera parte de la terraza, lo cual logramos gracias a un tragaluz, espejos y vegetación”, destacó González Zavala.

 

 Asimismo, en el diseño destaca el uso de materiales nacionales, como piso de concreto de la empresa mexicana Muro Blanco, bejuco en techos y lámparas de barro de Oaxaca, aunque en primer lugar se buscó que no hubiera un exceso de elementos ornamentales para que la atención de los usuarios se dirigiera a la vista y sus compañeros de mesa.

“Los colores van de la mano con los materiales, usamos acabados y mano de obra mexicanos. Elegimos concreto, madera y acero, además de una barra central de latón y granito que une todos los espacios y está llena de movimiento”, señaló la creativa mexicana.

 

Escrito por Natalia Barraza / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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