ENTRE MUROS

Uno de los aspectos primordiales en la exposición de obras de arte en espacios residenciales es la iluminación.

 

CIUDAD DE MÉXICO 2-Jul .- A pesar de que esta residencia se encuentra a unos metros de la playa, el diseño de interiores que realizó la firma mexicana Ezequiel Farca + Cristina Grappin tiene otra inspiración visual: la colección fotográfica que los habitantes han reunido por 30 años.

 


El departamento, ubicado en Santa Mónica, California, cuenta con tres recámaras y dos terrazas, espacios distribuidos por el despacho Belzberg Architects, los creadores originales de la propuesta arquitectónica.

 


"La concepción del espacio se dio a partir de interpretar y denotar la afición que tienen los clientes por la fotografía. Se trata de una pareja que tiene una gran colección de fotografías contemporáneas, y para ellos era fundamental exhibirlas adecuadamente.

 


"Nos centramos en crear un ambiente de galería que fungiera como el elemento central de diseño de todas las áreas interiores", narró Farca, líder de la firma.

 


Esto se logró mediante una cuidadosa selección de materiales, acabados, texturas, iluminación y colores, los cuales generan contrastes con las fotografías y enfatizan su presencia en el espacio.

 


Ejemplo de esto son los pisos interiores, para los que se usó roble europeo en tono uniforme y con poca veta, así como los muros, que tienen texturas lisas en distintas tonalidades de grises.

 


Uno de los aspectos primordiales en la exposición de obras de arte en espacios residenciales es la iluminación, que, en este caso, estuvo inspirada en las galerías.

 


"En el salón principal instalamos un riel en el plafón que sostiene luminarias en el perímetro del espacio, y cada una de ellas se mueve de manera independiente, dándonos la oportunidad de acentuar una obra en específico o de iluminarlas de manera difuminada", señaló Farca.

 

 

Armonía natural Otra prioridad en el diseño propuesto por el despacho mexicano era la interacción entre los espacios interiores y exteriores.

 


El cuidado que requieren las fotografías no impidió aprovechar al máximo la luz natural que se filtra por un ventanal a doble altura y que conecta los espacios públicos de la residencia con la terraza.

 


"La fachada de cristal tiene una doble función: delimita el espacio interior y, durante el día, permite aislarlo visualmente del contexto, proporcionando privacidad gracias al uso de una película ahumada", señaló el artífice.

 


"Esto también protege al material fotográfico de la sobreexposición a la luz. Esta película no afecta a la sensación lumínica al interior: se ilumina perfectamente el espacio con luz diurna".

 

 

La parte baja de este muro acristalado se abre del centro a los extremos y conecta al interior con la terraza, un espacio en el que se aprovechó el clima de California para crear un ambiente idóneo para la convivencia, pues cuenta con una sala, un comedor y un fire pit.

 


El otro espacio exterior, ubicado en el techo, incluye un jacuzzi, tumbonas para asolearse, un grill con horno para pizzas, un comedor grande y una sala con fire pit.

 


En ambas áreas, la vegetación cumple funciones más allá de la decoración. En la terraza principal, olivos ubicados en todo el perímetro crean una barrera visual para el exterior, mientras que en el roof garden macetones de concreto y plantas altas delimitan los espacios.

 


"La selección de los materiales de exterior se dio a partir del contexto. La casa está ubicada a unos metros de la playa, por lo que se colocaron materiales resistentes no nada más al sol y todo lo que conlleva la intemperie, sino que también elegimos materiales resistentes al salitre y a la corrosión", apuntó Farca.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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