CULTURA

El programa volverá a interpretarse el 5 de diciembre, en el mismo recinto.

 

CIUDAD DE MÉXICO.-En el canto peregrino de los wixárikas, el compositor Philip Glass ha encontrado una ruta mística, sentida, para continuar con la pesquisa que ha llevado a cabo por años: una indagación profunda hacia el origen mismo de la música.

 

Con su piano, el estadounidense ha sabido acompañar los relatos viajeros y espirituales de Daniel Medina de la Rosa, uno de los continuadores del linaje ancestral de cantores místicos wixárikas, y el tañido de la kanari (guitarra wixárika) de su hijo, Daniel Medina Medina.

 

Por la noche del sábado, Philip Glass ofreció el primero de dos conciertos en la Universidad del Claustro de Sor Juana con los músicos de Santa Catarina Cuexcomatitlán, Jalisco, en una velada titulada El espíritu de la tierra.

 

Los asistentes al Auditorio Divino Narciso pudieron ver de cerca al músico octogenario, ampliamente considerado como uno de los compositores más importantes del siglo pasado, interpretando cuatro piezas creadas por Medina de la Rosa y con arreglos suyos.

 

El programa volverá a interpretarse el 5 de diciembre, en el mismo recinto.

 

El espíritu de la tierra es considerado el preludio a la Sinfonía Tolteca, cuyo estreno en México será en mayo del 2018, en el Palacio de Bellas Artes, a cargo de Orquesta Sinfónica Nacional.

Escrito por Francisco Morales V./ Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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