ENTRE MUROS

A pesar de que a primera vista no lo parezca, la arquitectura de esta residencia construída en Corea del Sur hace honor a su nombre: Simple House (Casa Simple).

 

La propuesta se compone de tres volúmenes de concreto expuesto con forma de prisma rectangular, acomodados uno sobre otro y girados sobre un eje. La característica que la hace única, y que puede resultar visualmente confusa, son las vigas que unen las esquinas de los cuerpos.

 

“La presencia del fuerte viento causaba náusea y ansiedad. Algo debía hacerse, y el resultado son las estructuras que funcionan como uniones entre los vértices de los diferentes volúmenes”, explicó el arquitecto Moon Hoon, líder de la firma Moonbalsso. “Fueron construidas de manera simultánea al resto de la estructura. Si bien ayudan en algo a la rigidez de la casa, no son esenciales para sostenerla”.

 

El eje sobre el que giran los cuerpos se ubica, en términos generales, en el centro de la casa. Esto permitió que el techo de cada volumen sirva como una extensión o terraza para el que está inmediatamente encima. La cubierta de la planta baja, donde se acomodan dos habitaciones y el cuarto de lavado, sirve de base para el comedor exterior del primer piso.

A su vez, el techo de este nivel crea las terrazas en las que desde el tercer nivel se accede a un jacuzzi al aire libre y a un jardín.

 

“Tratamos de crear una gran cantidad de miradores con distintas vistas alrededor”, señaló el artífice. “Buscamos que la rotación de cada volumen fuera lo más aleatoria posible, pero que se balanceara como una unidad”.

 

PARTE DEL AMBIETE

Si bien estructuralmente Simple House representó un reto, la razón por la que el arquitecto eligió trabajar con concreto expuesto se relaciona con la integración al contexto.

 

“Lo elegimos por el aspecto rugoso, por la sensación que genera y la simplicidad del material que se manifiesta a sí mismo. El clima de la isla de Jeju puede ser muy duro, y el concreto con marcas de la madera usada como cimbra es como los jeans que usamos: nuevo pero viejo”, expuso el creativo.

 

“Su atemporalidad da a la casa la apariencia de que lleva aquí mucho tiempo. Su textura cruda y poco refinada va bien con las rocas de basalto existentes, que son porosas y ásperas”.

 

En sentido opuesto, el interior de la residencia se define por muros aplanados en color blanco y la calidez de la madera en los pisos. El mobiliario, mucho hecho con madera de abedul, es sencillo y se adapta a la paleta de tonalidades neutras que se aprecia en el proyecto.

 

Varias piezas, como el librero de la escalera, fueron diseñadas específicamente para Simple House. Además de abrirse a las vistas, los amplios ventanales permiten la entrada de luz natural.

Para complementarla se creó un esquema de iluminación artificial en el que se favoreció lo indirecto con la presencia de luminarias ocultas en el plafón y a nivel de piso.

 

“Simple House intenta capturar las condiciones naturales de la isla de Jeju; el viento, tan fuerte como para rotar los volúmenes que necesitan ser sostenidos con vigas de concreto, la robustez de la naturaleza.

 

“Esto se representó con el áspero hormigón expuesto, rociado con un recubrimiento transparente para protegerlo de la lluvia que hace que la piel parezca más oscura y se mimetice con las ubicuas y mojadas rocas de basalto”, concluyó el arquitecto coreano.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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