DE VIAJE

MÉRIDA, Yucatán.- Cinco campanadas llaman a los vivos a reunirse al centro del camposanto. Son las ocho de la noche del miércoles y está por iniciar el recorrido semanal por el Cementerio General, considerado Patrimonio Cultural de Mérida.

 

“Vengan a caminar en paz”, dice Yaveh Jesús Alonzo Godoy a quienes desean conocer el valor artístico de este sitio, que comenzó a operar en 1821 dentro de la hacienda ganadera Xcojolté, entonces ubicada a la vera del Camino Real a Campeche.

 

“Aquí se vive un ambiente de tranquilidad, y no les recomiendo buscar otra cosa. Aluxes o la Xtabay (la Llorona) no hay. Aunque los vigilantes dicen que por aquí pasea una niña, yo no la he visto y tampoco la quiero ver”, comenta el guía entre risas. A primera vista, lo que más llama la atención es la cantidad de ángeles que decoran las tumbas y mausoleos.

Los hay de granito, yeso y mármol, de estilo Art Déco y Art Nouveau, y unos son de la guarda, otros del silencio, de la esperanza y hasta de la muerte (Azrael). Conforme se admira la arquitectura, se escuchan historias de amor y muerte. Ahí está la de La Arrepentida, cuyo monumento de mármol blanco recuerda a aquella mujer que, al regresar a casa luego de irse de fiesta con sus hijas, halló muerto a su esposo.

 

O la protagonizada por Felipe Carrillo Puerto, quien fue fusilado en este cementerio junto con otras 11 personas, entre ellas sus 3 hermanos. Sin embargo, los visitantes muestran más interés por un episodio de su vida romántica, cuando se enamoró –a pesar de ser casado– de la periodista estadounidense Alma Reed, a quien le mandó componer la célebre canción de “Peregrina”.

Y justo frente a la rotonda donde están los restos de Carrillo Puerto se ubican los de esa mujer “de ojos claros y divinos, mejillas encendidas de arrebol, labios purpurinos y radiante cabellera como el Sol”.

 

Sobre la Avenida de los Mausoleos hay alrededor de 80, destaca el de la familia Cámara Zavala por ser el mejor conservado y por estar enteramente cubierto de mármol.

 

Para el final queda la visita al Monumento a los Creadores de la Canción Yucateca, donde descansan los restos de José Peón Contreras, Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Rosario Sansores y Judith Pérez, entre varios más. De pronto, el silencio se convierte en el compañero de esta cálida noche. No hay más que decir, no hay más hacia donde caminar. Sólo queda irse en completa paz.

Escrito por Ivett Rangel / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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