DEPORTES

LONDRES.- Por unas horas, los populares autobuses de dos pisos y los tradicionales taxis negros no pudieron transitar por algunas de las principales avenidas del corazón londinense.

El sonido del habitual y pesado tráfico de la capital inglesa fue sustituido por el rugir de poderosas plantas de poder de los autos de la Fórmula Uno, que alcanzaban a escucharse en los alrededores de las Casas del Parlamento Inglés.

 

La Máxima Categoría, en uno de sus esfuerzos por convertir en una fiesta cada sitio a donde llega un Gran Premio, presentó el F1 Live London, un espectacular "Road Show" en la zona de Trafalgar Square, donde rodaron autos de distintas épocas, con los ruidosos motores V8 y V10, e incluso el legendario McLaren MP4/4 que condujo el desaparecido Ayrton Senna en 1988.

 

Miles de personas se agolparon en este primer evento en su especie, al que acudieron todos los pilotos de la actual parrilla, salvo Lewis Hamilton, el gran ausente.

 

Sergio Pérez, quien no condujo su VJM10 no fue ajeno a la celebración, pues subió a un particular auto que parecía una combinación de un Fórmula E pero con motor de F1 y que fue conducido por el finlandés Mika Häkkinen, dos veces monarca mundial y quien mostró llevarse muy bien con el joven mexicano.

 

Desde luego no fue mucha la velocidad que los monoplazas pudieron desarrollar, pero hubo trompos y mucho ruido que emocionaron a los aficionados, en especial a aquellos que crecieron viendo y escuchando los bólidos de años atrás.

 

El evento presentó conciertos, actividades interactivas e incluso una presentación de todos los pilotos. También estuvo presente el retirado Nico Rosberg, actual monarca mundial y quien confesó haber extraviado su trofeo de campeón por algunos días.

 

Esta probadita de la F1, que el fin de semana corre en Silverstone el Gran Premio Británico, es una muestra de lo que Liberty Media, nueva dueña de la máxima categoría, quiere hacer para llegar a más fans, cumpliendo aquello de que pretende hacer de cada Gran Premio un Súper Tazón, como ocurre en la NFL donde el juego es la cereza en el pastel de una semana intensa y llena de festividades en torno al gran juego.

Escrito por Luis Alberto Aguirre/ Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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