CULTURA

El acervo reúne las herramientas y el mobiliario de los anónimos artesanos que rentaron los locales del edificio

CIUDAD DE MÉXICO.- Un histórico rebozo de oro y plata engalana al Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, el más antiguo de México, en el aniversario 250 de su apertura como institución para mujeres desamparadas de la nación vizcaína, hoy escuela privada mixta.

Resguardado durante dos siglos, el textil se exhibirá por primera vez en el museo del colegio, tras recibir un tratamiento de restauración por especialistas del INAH, quienes mañana detallarán el proceso en la conferencia "Para taparse con gracia" y mostrarán la pieza, producida en telar de cintura en el siglo 18.

"El rebozo formaba parte del uniforme del colegio, pero no se permitían ornamentaciones lujosas, como las que tiene éste, por eso suponemos que perteneció a alguna maestra o alumna y permaneció guardado", explica en entrevista Berenice Pardo, directora del recinto museístico, cuya colección testimonia el devenir de la institución fundada en 1732 por vascos y navarros de la prominente Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu, abierto hasta 1767.

El acervo reúne desde obras de arte pertenecientes a la capilla del colegio, con pinturas de Miguel Cabrera, Cristóbal de Villalpando y Juan Correa, entre otros, hasta las herramientas y el mobiliario de los anónimos artesanos que rentaron los locales del edificio para capitalizar a la institución.

Alberga, además, el instrumental de laboratorio y aparatos para experimentación científica usados para instruir a las colegialas en los siglos 19 y 20, las bancas que ocupaban, los remedios que las curaban y los textiles que producían con telas e hilos de seda, encajes, borlas, laminillas metálicas de oro y plata, así como perlas naturales.

La exhibición del rebozo restaurado se inscribe en el Día Internacional de los Museos, este 18 de mayo, segundo de un coloquio de aniversario que la historiadora Ana Rita Valero inaugura hoy en el colegio.

Uno de los temas que abordarán los conversatorios es, precisamente, el arte presente en la institución y la producción textiles, destaca Valero, directora del Archivo Histórico José María Basagoiti del Vizcaínas, reconocido por la UNESCO como Memoria del Mundo.

"El colegio es riquísimo en textiles, porque parte fundamental de la educación de la mujer en el siglo 18 era lo que llamaban 'labores mujeriles'; el bordado que se desarrolló fue de excelencia, tanto, que los ornamentos que normalmente usaban en la Catedral de México dejaron de traerlos de España para comprar los que se producían aquí", refiere Valero.

Vizcaínas, única institución educativa de México con actividades ininterrumpidas desde su apertura, albergó a mujeres —principalmente niñas y viudas— sin tutela varonil.

"Como hombres de negocios que eran, los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu debieron haber hecho un análisis pormenorizado de la situación en la Nueva España para determinar dónde hacer caridad. Las mujeres la necesitaban, porque al desvincularse de una relación masculina —si el papá moría, por ejemplo—, enfrentaban una situación muy difícil. La legislación de entonces no consideraba a la mujer; era invisible. No firmaba ni un contrato".

Pero las alumnas no sólo aprendieron a bordar, sino también matemáticas, física, química y biología, entre otra ciencias.

Valero destaca: "Es difícil encontrar en el continente otro repositorio que permita asomarse a la vida de la mujer en un lapso tan amplio".

Escrito por Yanireth Israde / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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