PRIMERA FILA

Como un buen vino, Willem Dafoe mejora con el paso del tiempo. A sus 62 años, las oportunidades que se le presentan son más diversas y con mayor rango de lo que solían ser en su juventud.

 

“Cuando era más joven, la forma en que me veían para los papeles probablemente era más estrecha, así que envejecer ha sido algo bueno para mí”, afirma con convicción. En cuanto a su disímbola carrera, es claro al aseverar que no busca la aprobación del público. Si acaso, al elegir un papel consulta con su agente... o con su esposa, Giada Colagrande, si hay escenas de sexo en juego.

 

“Cuando Lars von Tier estaba haciendo el filme Anticristo, me seleccionaron después de la actriz (Charlotte Gainsbourg) y mi mujer estaba muy consternada por quién sería mi coprotagonista. “Me gusta mezclar los proyectos y personajes, y lo hago únicamente por mí, no por el público. No necesito que me entiendan, sólo quiero tener una vida interesante y divertirme con las cosas que hago”.

 

Por eso, no sorprende que ahora pondere sus intereses y comodidad por encima de la fama, dinero y éxito que pudiese ganar con una película. Porque para él no se trata únicamente de personajes, de sino colaborar con directores a los que admira y filmar en locaciones que le apetezca conocer.

 

“Voy a esos lugares en los que siento que voy a aprender algo o que hay la posibilidad de tener un cambio de ideas o de transformarme. Busco esas situaciones, y regularmente provienen del desafío de ir por un camino que no comprendes del todo”.

 

Con casi 40 años de trayectoria, el originario de Wisconsin dice que entre más ocupado, mejor. Y si alguien lo duda, basta con echar un vistazo a sus proyectos de este año, en los que figuran la serie Death Note y las películas The Florida Project, Asesinato en El Expreso de Oriente y Aquaman.

 

“Descanso cuando duermo. Sí sé que he estado trabajando mucho, sin embargo, hacerlo me da energía, me siento comprometido, me siento vivo. Trabajar es un juego para mí, soy afortunado porque tengo un ‘trabajo’ que me gusta”.

 

Quizá por ello los reconocimientos, tampoco son un factor decisivo en sus tomas de decisiones laborales, aunque en su currículum ya figuran dos nominaciones al Óscar como Actor de Reparto (Pelotón, en 1986, y La Sombra del Vampiro, en el 2000).

 

“Sí me importan los premios, pero mi punto es que no puedes estar pensando en ellos cuando estás trabajando. Y mira que algunas películas, incluso desde que lees el guión, se ven ‘Óscares’, como si fuesen hechas para la temporada de premiaciones”.

 

Amante de viajar, comer y subirse a un escenario teatral, donde dio sus primeros pasos tras abandonar la carrera de medicina, Dafoe tiene una filosofía muy clara: nunca lamentarse por lo que hizo o por lo que dejó de hacer.

 

“Claro que tengo arrepentimientos, pero no me entrego a ellos porque te hacen vivir en el pasado, y eso es peligroso porque conviertes la vida en una idea de lo que te gustaría que fuera. Considero que tus lecciones las aprendes de manera intuitiva y que tus fracasos hacen espacio para tus éxitos y aprendizajes”.

 

DE TODO PARA NO ABURRIRSE

En su trayectoria, Willem Dafoe ha encarnado desde a Jesucristo hasta uno que otro monstruo.

+ SARGENTO ELIAS, Pelotón (1986)

 

+ JESÚS, La última Tentación de Cristo (1988)

 

+ MAX SCHRECK, La Sombra del Vampiro (2000)

 

+ NORMAN OSBORN (El Duende Verde), El hombre Araña (2002)

 

+ ÉL, Anticristo (2009)

 

+ Ninfomanía Volt. 2 (2013)

 

+ PIER PAOLO PASOLINI, Pasolini (2014)

 

+ BOBBY, The Florida Project (2017)

 

+ NUIDIS VULKO, Aquaman (2018)

Escrito por Fidel Orantes / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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