ENTRE MUROS

El arquitecto Juan Carlos Loyo aceptó el reto de su cliente: “Quiero que mi casa sea una de las más bellas del siglo 21”. Sólo el tiempo decidirá si esta obra de su autoría, ubicada en Jurica, Querétaro, sobrevive o no.

 

“Estoy muy acostumbrado a la tierra. Siempre me han llamado la atención el sol y la tierra”, apuntó el artífice originario de Chihuahua, quien se encuentra influido por un estilo de vida mucho más natural y en contacto con el entorno. “El Estado en que nací es muy agreste y eso te marca muchísimo”.

 

Tras formarse con el arquitecto indio Balkrishna Doshi y participar en la reconstrucción de vivienda en slums -sitios de gran marginación en India-, Loyo aplicó su experiencia en proyectos autogestionados y sustentables con indígenas del País para desarrollar esta residencia con tierra compactada en su totalidad.

 

“Este método de construcción es más barato y no tiene un impacto ambiental tan fuerte. Además, usamos un techo de madera y una cubierta de teja artesanal. De hecho, todos los materiales son locales, desde la cantera del piso”, describió.

 

De acuerdo con Loyo, esta casa es la primera en la región en la que se emplearon materiales locales y métodos constructivos tradicionales. Asimismo, en su estructura conviven una estética contemporánea y un planeamiento sustentable y mejor uso de los recursos naturales.

“No queríamos hacer una arquitectura plana, sino tejer los materiales para formar un ambiente que invitara. La idea es que fuera artesanal, mostrar que la tierra es un material democrático y generoso, en cuanto a energía, temperatura, sonido y tacto”, destacó.

 

MATERIAL DEMOCRÁTICO

Además de la tierra, en el diseño de esta casa estudio destaca el uso de maderas de mezquite, encino, pino, nogal y cumarú. Todo coronado por un jardín escultórico central que se inunda en verano.

 

Todos los materiales fueron adquiridos a bajo costo y los obreros implicados aprendieron un nuevo sistema de edificación económico y que se basa primordialmente en sus conocimientos y no en el costo de la materia prima.

 

“Este tipo de construcción es muy diferente, pues no se usa concreto ni varilla y son sólo muros portantes. Además, la casa tiene un patio ovalado y curvas en todos sentidos.

 

Por ello quisimos empujarlo como un ejemplo en la arquitectura”, destacó Loyo. De acuerdo con el creativo, además de la conexión entre el interior y el exterior de la casa, este diseño destaca por la comodidad y calidez que brinda la tierra apisonada en combinación con el cálculo de las entradas de sol para que no sean necesarios sistemas de enfriamiento.

 

“La idea era construir todo con tierra y teja artesanal y técnicas de oficios vivos en México. Mostrar que la arquitectura de tierra no es para pobres. Arquitectura residencial de lujo pero construida con materiales de la arquitectura vernácula.

 

“A mi parecer es muy bella porque es muy honesta y viene de una convicción muy fuerte hacia la gente, el territorio y el bienestar social”, concluyó el arquitecto.

 

Sencillez y estética

+La propuesta es el resultado de la arquitectura vernácula puesta al servicio del diseño residencial de lujo.


+ Este proyecto obtuvo una mención de honor en el Terra Award 2016.


+ Cada teja fue cortada a mano, pues la casa pasa de una forma ovalada a una rectangular.


+ En su construcción no se usó varilla ni concreto.

 

Escrito por Natalia Barraza / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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