PRIMERA FILA

Cristy Marrero es esa amiga que siempre tiene una respuesta que te hace reflexionar y cuestionarte la vida. No busca la perfección porque es algo inalcanzable y sólo trata de controlar lo que hace y dice.

Dijo

“No se pueden manejar los resultados de nada, pero sí todas nuestras intenciones, mientras más controladora, y más deseos de mando tiene una persona, menos autocontrol tiene”.

 

Ella es una mujer en movimiento que siempre trata de experimentar cosas nuevas para que cada día sea distinto. “Soy enemiga de la rutina porque mata la creatividad”, dijo la escritora en entrevista telefónica desde Miami con motivo de la presentación de su libro Las Imperfectas, a realizarse en la CDMX el próximo 6 de septiembre.

Sentirse sola, rara, incluso, abandonada es una condición que muchas comparten por lo que con su libro Las Imperfectas, Cristy no se siente cómoda con las fórmulas.

“Siempre estamos añorando más y, en eso, se pierde la capacidad de ver lo pequeño, lo sencillo, lo simple, lo que tenemos enfrente”.

 

A los 19 años dejó a la gente cariñosa, amable, compasiva y alegre de su natal Puerto Rico, donde siempre hay fiesta, aún en la tragedia. Vivió en Argentina y España para después buscar el éxito en Estados Unidos. Orgullosa de su sangre latina, forma parte del consejo del National Puerto Rican Day Parade; además, practica reiki, enseña yoga y siempre tiene tiempo para rodar en bicicleta entre Manhattan y Brooklyn, en Nueva York, ciudad en la que radica.

 

“Si te enfocas, lo demás va a fluir y vas a estar más contento con el resultado”, expresó.

 

Emplear herramientas como la vulnerabilidad es una carta liberadora que tienen todos los seres humanos que ayuda a conectar con otros.

 

“Ser vulnerable es ser”, puntualizó.

 

Como mujer, Cristy considera importante destacar estos cuatro puntos  

  1. “Estar más cómodas con la vulnerabilidad”
  2. “Ser solidarias”
  3. “Decir ‘no puedo’ y pedir ayuda”
  4. “Seguir en la búsqueda de nuestra mejor versión” para vivir una vida plena y feliz.

Escrito por Fabiola Rodríguez

Reportero de Agencia Reforma


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