INTERNACIONAL

Recibe alabanzas nuevo Fiscal especial que investigará nexos con Rusia.

 

WASHINGTON.- James Comey lleva más de una semana sin ocupar un cargo público, pero todos los focos siguen apuntando en su dirección. El titular del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Jason Chaffetz, anunció ayer que solicitará al ex director del FBI que testifique en una audiencia sobre si Trump lo presionó.

 

El propio Chaffetz ya había exigido al FBI que entregara todos los memorandos que Comey firmó a fin de determinar si el Presidente trató de influir o impedir la investigación sobre Flynn. “Espero que puedas ver el modo de dejar pasar esto, dejar ir a Flynn. Él es un buen hombre. Espero que puedas dejar pasar esto”, habría dicho Trump a Comey, de acuerdo con sus escritos.

 

Expertos señalan que, si se demuestra que el Presidente quiso alterar una investigación federal, podría derivarse un cargo de obstrucción a la justicia. “No nos apresuremos en el juicio. Necesitamos hechos, toda la información; no podemos tratar con especulaciones e insinuaciones”, dijo ayer, por su parte, el líder republicano de la Cámara baja, Paul Ryan.

 

Ayer, se reveló que, semanas antes de la investidura de Trump como Presidente, Flynn le dijo a su equipo de transición que estaba bajo una investigación federal por trabajar en secreto como cabildero pagado por Turquía durante la campaña electoral, según dos personas familiarizadas con el caso.

 

Pese a esa advertencia, Trump lo nombró su asesor de Seguridad Nacional, cargo que le permitió tener acceso a casi todos los secretos de las agencias de inteligencia estadounidenses. La agencia de noticias McClatchy informó, además, que antes de la inauguración presidencial, Flynn bloqueó un plan militar al que se oponía Turquía, país que le pagó más de 500 mil dólares a cambio de abogar por sus intereses.

 

El ex asesor rechazó una solicitud del Gobierno de Obama para aprobar una operación contra Raqqa, capital de facto del autodenominado Estado Islámico, lo que retrasó efectivamente la operación militar. En medio de todo el caos, Robert Mueller fue nombrado ayer como Fiscal especial para investigar la injerencia rusa en la elección presidencial estadounidense.

 

Mueller es ampliamente respetado tanto por republicanos como por demócratas. Elegido en 2001 por George Bush para dirigir el FBI, tuvo que lidiar con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Tras cumplir sus 10 años de mandato, fue prorrogado otros dos por Barack Obama.

 

 

“Es una elección absolutamente magnífica”, afirmó Kathryn Ruemmler, asesora durante la Administración Obama. “Es exactamente lo que se necesita para intentar traer de vuelta la credibilidad de la Casa Blanca cuando existen tantas preguntas sobre los motivos y acciones del Presidente”, manifestó, por su parte, John Pistole, ex vicedirector del FBI.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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