DE VIAJE

RIVIERA MAYA, Quintana Roo.- El horizonte turquesa y la fina arena de sus playas, desde siempre, han motivado a los viajeros –nacionales e internacionales– a hallar un rincón para disfrutar en la idílica Riviera Maya.

 

A lo largo del destino abundan opciones de hospedaje que cada vez se esfuerzan más por ofrecer a sus huéspedes diversas experiencias que complementen el disfrutar de un camastro o inflable para lograr un gran bronceado.

 

Una de las estadías que hace pocos meses abrió sus puertas a los sibaritas bajo el concepto de todo incluido de lujo y enfocado únicamente en adultos es UNICO 20 °87 ° Hotel Riviera Maya, cuyo nombre se debe a las coordenadas en las que está localizado: 20 grados al Norte y 87 grados al Oeste.

 

Quien decida pasar unos días justo en esta ubicación de la Riviera Maya podrá disfrutar de su infinity pool y tomarse la foto de moda, leer un libro o simplemente dejarse hipnotizar por el color cian del mar Caribe; pero también darse el lujo de saborear alguna de las creaciones que prepara el reconocido chef Christian Bravo, en Cueva Siete, uno de los cinco restaurantes del hotel.

 

Quienes gusten de ver y ser vistos pueden pasear por el lobby que presume una fuente e impresionantes lámparas de hierro forjado. Muy recomendable es pasar un buen rato en el Bar Balam y degustar bebidas exclusivas del resort, como el Yatzil (una mezcla de whisky con amareto, pulpa de durazno, jugo de limón y jarabe natural).

 

Éste y otros 50 cocteles insignia que sirve el hotel han sido diseñados por el mixólogo Luis Felipe Vallejo. “Todos los jarabes, jugos e infusiones que llevan los cocteles son totalmente orgánicos y preparados en el hotel.

 

Ello significa muchísimo más trabajo y tener mucho cuidado en que nada se desperdicie ni se eche a perder. La calidad y el sabor de cada bebida es mejor”, dice Vallejo. Al ser un hotel enfocado en adultos, no debe sorprender que el amor esté en el aire y que gran parte de sus huéspedes sean lunamieleros o parejas que celebran algo importante.

 

No falta quienes, al atardecer, gozan de un romántico momento en la tina de hidromasaje que hay en los balcones de algunas habitaciones y desde ahí brindan observando el horizonte. La jornada puede resultar mágica con simplemente caminar por la playa y dejarse acariciar por el viento, el oleaje y la luz de las estrellas.

 

Escrito por Cirze Tinajero / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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