MODA

La Compañía Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes estrena este fin de semana su nueva y deslumbrante producción de “El Cascanueces”, con escenografía, vestuario e iluminación renovada.

 

Para esta edición destaca el trabajo de las hermanas María y Tolita Figueroa, quienes se encargaron en tiempo récord de todos los atuendos para este show.

 

Las “Tolitas”, como también les llaman, tienen amplia experiencia en el diseño de vestuario para cine, teatro, óperas y ballet, y cuentan con reconocimientos a nivel nacional e internacional. Por cuestiones extraordinarias tuvieron que realizar el trabajo en muy poco tiempo.

“Fueron dos meses y medio de trabajo, con temblor intermedio, pero una producción así toma un año”, dice María. En esta ocasión la historia está adaptada en Rusia de finales del Siglo 19, por lo que las hermanas Figueroa tuvieron que hacer una investigación previa para el diseño de las piezas y trabajaron de la mano con el equipo del INBA, para que pudieran reflejar el ambiente deseado.

 

En el cuento aparecerán monumentales vestidos, largos en su mayoría, y de colores vibrantes como el rosa y el durazno, algunas faldas plisadas y otras con holanes, así como tejidos jacquard y aplicaciones brillantes. Con humor y risas, María platica lo difícil que es trabajar con niños, pues participan muchos en el espectáculo.

 

“Crecen muy rápido, un día les quedan las cosas y al siguiente sólo un brazo, entonces hay que estar modificando”. Aparecen además estampados del diseñador William Morris en diversos tamaños, así como muchas prendas de estambre que fueron tejidas a mano.Es el caso de los atuendos de los niños dulces, que llevan una gran variedad de colores y brillos.

 

Las hermanas no se toman su labor a la ligera, al contrario, lo hacen con responsabilidad, conscientes que trabajan con el cuerpo de la gente.

 

“Es una cosa muy delicada, y hay que entender que les estás imponiendo un vestuario y es su cuerpo”, comenta Tolita sobre los bailarines y explica que buscan la mayor comodidad para ellos, “que no les pique nada, que no les duela nada”, agrega.

 

Destacan también los atuendos de los ratones, los favoritos de las “Tolitas”, pues están llenos de detalles. En todo el cuerpo llevan círculos de estambre hechos a mano y pegados entre sí, para simular la piel en forma de malla.

 

“El vestuario es una traducción de la dramaturgia, de lo que se trata la historia”, concluyen Tolita y María sobre el papel de su trabajo en la puesta en escena, el cual consideran que debe acompañar el concepto de la obra.

 

 

Con más de 300 vestuarios realizados por las creadoras y 150 artistas en escena, entre músicos y bailarines, “El Cascanueces” ofrecerá 14 funciones en el Auditorio Nacional.

 

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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