DE VIAJE

DULUTH, Minnesota- Unos dicen que es la ciudad más europea, afrancesada, de Minnesota. Otros la describen como la urbe industrial del estado. Y, claro, no son pocos los que exclaman de inmediato y con orgullo: “¡Aquí nació el gran Bob Dylan!”. En todos los casos hay motivos válidos para recorrerla. Luego de Minneapolis y la capital Saint Paul, Duluth es la tercera ciudad más grande del estado de Minnesota.

 

Portuaria, limpia y ordenada, esta apacible metrópoli, que según algunos locales, llegó a congregar el mayor número de millonarios per cápita de Estados Unidos en el siglo 19, atrapa a quien la visita; primero, por ubicarse entre una ladera y el Lago Superior; segundo, por el número de edificios, casas y construcciones de estilo señorial y tonalidad rojiza que la caracteriza.

 

Pareciera que todo fue planeado así, ¿verdad? Tiene un aire afrancesado y los colores se relacionan con el aspecto industrial. Aquí se produce mucho acero,

dice Millie Philipp, representante internacional de marketing de Explore Minnesota.

 

Uno de los puntos esenciales para admirar en esta sofisticada ciudad es Bob Dylan Way, una calle paralela al Lago Superior de casi 3 kilómetros de longitud y bautizada así hace poco más de una década, justamente cuando el legendario músico y ganador del Premio Nobel de Literatura celebró su cumpleaños 65.

 

Al caminar por la arteria y ver tanto elogio al cantautor, uno pensaría que la casa donde pasó su infancia saldrá al paso, pero no es así: la vivienda está en plena ladera, sobre la Avenida North Third, aproximadamente a un kilómetro del Lago Superior. Se trata de una construcción duplex de tonalidad amarillenta y en cuyo segundo piso vivió Bob con sus padres hasta los 6 años de edad.

 

Así, se determinó que la arteria con vista al lago fuera rebautizada como Bob Dylan Way porque es una zona muchísimo más atractiva para los viajeros que la calle en la que el ídolo nació. Y es un placer caminar por aquí. Con la brisa acariciando el rostro, se pasea junto a pequeños comercios, hoteles, bares y restaurantes de cocina de mar.

 

Los amantes de las compras se deleitan con tiendas de ropa y decoración del hogar. Del otro lado, a unos cuantos metros más del agua, a esta arteria se le conoce como Lakewalk. Ahí, la mayoría de la gente anda en bicicleta o patines y saca fotos del viejo Aerial Lift Bridge, estructura de 900 toneladas que se eleva para permitir el paso de embarcaciones privadas, barcos de excursión o buques que transportan acero y cemento.

 

La mayoría de los paquetes turísticos incluyen una hora de kayak justo a unos metros de dicho puente con el fin de que los interesados puedan divertirse en estas frescas aguas y, a la vez, sacar mejores imágenes del mismo, tanto en las muy soleadas mañanas como en los anaranjados atardeceres.

 

Pero lo mejor de la caminata es que, cuando el hambre hace de las suyas, uno tiene donde saciarla a lo grande. Una de las novedades del puerto es el restaurante The Boat Club, considerado indispensable de la ciudad por recuperar los manjares marinos típicos de la región.

 

Ahí se puede degustar rodaballo de Alaska, langosta, pastel de cangrejo o una hamburguesa de arroz negro con calamares.

 

“Este lugar está teniendo una gran aceptación porque sirve delicias fresquísimas en su punto. Abrió apenas en febrero y muchos amantes de la pesca y velerismo vienen aquí”, dice Anna Tanski, presidenta de la guía Visit Duluth.

Para rematar la jornada, los lugareños aseguran que es obligado una visita a la Destilería Vikre. “Porque esa destilería usa el agua del Lago Superior para producir su cerveza”, argumenta Anna. Y la cerveza, según mencionan algunos por acá, tiene el espíritu del lago, de Duluth y de Minnesota. Resulta entonces una invitación ineludible a colmarse con la identidad única de esta ciudad.

 

Escrito por Luis Carrillo / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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