CULTURA

El reconocimiento se realizó en el Día Nacional del Libro.

 

MONTERREY, NL.- Donar más de tres mil libros, cultivar un semillero de lectores, crear salas de lectura, no para estudiar, sino para disfrutar la literatura, e impulsar talleres de lectura para los jóvenes son acciones que pueden cambiar vidas.

 

Por realizar estas labores, cuatro profesores de la UANL recibieron el Reconocimiento Casa Universitaria del Libro a la Promoción de la Lectura.

 

Ellos son Noé Melesio Pérez, de la Prepa 16; Teresa Ramírez, de la Prepa 8; Emma Verástegui, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, y David Ahedo Pedraza, representante de la biblioteca de la Facultad de Medicina.

 

El reconocimiento, que por primera vez se entrega, se realizó en el Día Nacional del Libro.

 

"Lo que honramos esta mañana, ya lo ven, no es un acto académico, no es el rigor pedagógico, no es la transmisión del conocimiento a partir de una estrategia institucional, sino un acto de generosidad en donde el libro es el pretexto para compartir.

 

"Donde las historias que nos habitan o que recorremos en las páginas de un libro, son el motivo para entablar el diálogo con los otros", dijo Antonio Ramos Revillas, director de la casa librera.

 

Aunque la distinción sólo consistió en un reconocimiento enmarcado, los promotores coincidieron en sentirse muy honrados.

 

Emma Verástegui, profesora en Ciencias de la Comunicación, obsequia un libro a cada estudiante al finalizar el semestre. Desde hace seis años ha extendido esta actividad a toda la institución con su proyecto "Sembrando semillas".

 

"Cuando veo a un alumno leyendo, siento que la semillita germinó. La semilla es regalar un libro, eso es lo que siembro y cuando veo que lo están leyendo digo que ya germinó, pero cuando veo que esa persona además regala libros, digo que ya se convirtió en un multiplicador", indicó.

 

La forma que encontró David Ahedo Pedraza, responsable de la biblioteca de la Facultad de Medicina, para fomentar que los jóvenes lean fue crear un espacio de lectura donde no se pueda ir a estudiar, sino a aprender de la literatura.

 

"Promovimos el espacio a través de redes sociales, los jóvenes dijeron que libros querían e hicimos una campaña de donativo y ellos nos dieron los libros. Los estudiantes están leyendo lo que ellos quieren realmente".

 

Lo más importante para contagiar a alguien del hábito lector es compartir un libro que te haya enamorado, dice la profesora Teresa Ramírez, quien instituyó en la Prepa 8 el programa "La biblioteca sale al jardín".

 

"El factor emotivo que se establece con los libros es algo que se tiene que transmitir, es la única forma de que el otro se enamore de la lectura".

 

Noé Melesio Pérez, maestro de la Prepa 16, ha donado más de 4 mil libros a la institución y a otros sitios como centros penitenciarios y bibliotecas. Él dice que los libros lo siguen.

 

"Me siento satisfecho porque la gente me ha ayudado, saben que me gusta el fomento y me han apoyado mucho. He tenido la fortuna de recibir miles de libros y los he podido acomodar".

 

Aunque sus formas de fomentar la lectura varía, la idea de los premiados es la misma, que cada vez más personas y jóvenes se apasionen por leer.

 

Escrito por Leonardo González / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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