PRIMERA FILA

El cineasta ruso Andrey Zvyagintsev nunca condena a sus personajes sin antes buscar entenderlos.

CIUDAD DE MÉXICO.- El cineasta Andrey Zvyagintsev es de esos prodigios que parecen nunca poder equivocarse. Sus cuatro primeras películas lograron recorridos magníficos y con toda justicia: El Regreso fue nombrada la mejor película europea del año 2003, mientras que The Banishment, Elena y Leviathan fueron, las tres, premiadas en Cannes. Excepcional.

En su nueva obra, Nelyubov (Por Falta de Amor), estrenada en competencia oficial el miércoles pasado en el Festival de Cannes, el cineasta ruso confirma su pasión por las temáticas ásperas y por su capacidad de analizar con intensidad, lucidez y finesa temas de la sociedad actual.

Nos cuenta la desintegración de una familia moderna común. Un hombre y una mujer están divorciándose, en una confrontación sin respeto, y descuidando terriblemente a su hijo de 12 años. La fuerza brutal de Zvyagintsev consiste en reflejar sin concesiones los pequeños vicios colectivos del hombre contemporáneo y nos obliga a vernos reflejados en la pantalla, incluso cuando sus protagonistas se portan como adolescentes irresponsables.

El cineasta ruso nunca condena a sus personajes sin antes buscar entenderlos, retratándolos como animales heridos, adoloridos, en la búsqueda de reconocimiento individual, de amor, de ilusiones.

Parece decirnos que la superficialidad de nuestra sociedad llena de comunicación, de información, de posibilidades, de calidad de vida tecnológica, no solamente no nos permite ser más felices, sino que nos distrae de lo esencial, de lo central de nuestras vidas. Nos extravía.

De manera paradójica, si los personajes no se respetan entre sí, y ni siquiera a sí mismos, el cineasta sí los respeta siempre y los mira con compasión y una profunda tristeza. Una lección trágica y universal.

Escrito por Jean-Christophe Berjon / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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