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Abarcará una superficie de 219 mil 818.68 hectáreas de los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco.

 

CANCÚN, Q. ROO.- La propuesta para decretar el Área Natural Protegida con categoría de Área de Protección de Flora y Fauna en Bacalar (APFFB) busca, contrario a lo que alegan sus detractores, fomentar el desarrollo turístico y económico del sur de Quintana Roo, pero con límites, en orden y sin sobreexplotar los frágiles recursos naturales que, precisamente, serán los detonantes del bienestar de las y los habitantes.

 

El polígono de la ANP abarcará –de sortear las presiones sociales y políticas que enfrenta- una superficie de 219 mil 818.68 hectáreas, en los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco, en el sur del estado.

 

Se compone de un conjunto de cuerpos de agua vinculados e interconectados entre sí, formado por la Laguna de Bacalar, Laguna Chile Verde, Laguna Guerrero, Laguna Milagros y Río Hondo, desembocando en la Bahía de Chetumal.

 

Una consulta al borrador del estudio previo justificativo para el establecimiento del ANP, indica que el régimen propuesto –un Área de Protección de la Flora y Fauna, que es el más laxo en la ley y permite el desarrollo de obras y actividades dentro de la superficie protegida- permitirá la protección de una serie de ecosistemas que rodean la Laguna Bacalar, sin frenar el desarrollo.

 

La utilidad de la ANP estriba en proteger del cambio climático el 40 por ciento de la Laguna Bacalar, especies acuáticas y terrestres, al ser la zona una de las más vulnerables ante los efectos del Calentamiento Global.

 

 

También se busca mantener la conectividad ecológica a través de corredores biológicos, evitar la introducción de especies exóticas-invasoras, como el pez diablo, la extracción del caracol Chivita y evitar la destrucción de ecosistemas vitales por el turismo desenfrenado, la generación de aguas residuales sin tratamiento que alteren la Laguna y otras actividades lesivas para el medioambiente, que comprometan el paisaje y el potencial turístico de la zona.

 

La creación de la ANP forma parte de un esquema que involucra la aplicación de un Programa de Ordenamiento Ecológico Local (Poel), un Programa Director de Desarrollo Urbano (PDU) y un programa de drenaje y tratamiento de aguas residuales, para fomentar el desarrollo sustentable del sur.

 

Un punto clave del decreto propuesto, es la protección del principal atractivo turístico de Bacalar: su laguna, cuya superficie abarca 359 mil 734.91 hectáreas.

 

 

Dicho cuerpo de agua es único en México y en el mundo por su extensión, su belleza paisajística, su biodiversidad y su conectividad con la selva maya y el arrecife mesoamericano, dos ecosistemas de relevancia continental y global.

 

En esa laguna, la presencia de estromatolitos es de suma importancia ya que ese tipo de formaciones son oxigenadores de la atmósfera y fijan el carbono, además de ser un recurso paisajístico, científico y de conservación único.

 

A Bacalar llega una importante cantidad de aves, cuyo ecosistema debe ser conservado, porque representa en la actualidad, un capital turístico buscado por un vasto sector de viajeros.

 

El informe de la  Evaluación de la Biodiversidad de la Reserva Forestal de Ichkabal, Ejido de Bacalar, indica que se  registraron 152 especies de aves, clasificadas en 40 familias, que representan el 32 por ciento de todas las especies reportadas para la entidad.

 

De las especies de mamíferos registradas en Bacalar, se citan 92, lo cual representa el 91 por ciento de las existentes en el estado. La Reserva de San Felipe Bacalar alberga al 54 por ciento de las especies documentadas en la entidad. El sitio es hogar del 69.38 por ciento de los murciélagos registrados en el estado.

 

Aunque los avistamientos de manatíes y la nutria neotropical –ambos bajo la categoría de peligro de extinción- son mínimos para la zona de Bacalar, “si se protege la laguna a su vez se protegen las poblaciones de manatíes, ya que estas se extienden al sistema de humedales que conectan a Bacalar con la Bahía de Chetumal y Río Hondo respectivamente; estos dos últimos sitios son hábitats”.

 

 

El decreto busca proteger, además, los humedales de la zona que, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), disminuyeron en un 63 por ciento, de 1975 al 2001.

 

“Estos ecosistemas funcionan como sumideros al 40 por ciento del carbono que se genera en el planeta (Ramsar, 2000); por lo tanto, la destrucción de éstos evitaría la eliminación de importantes cantidades de gases de efecto invernadero y, por ende, aumentaría el potencial de retención del calor en la atmósfera, con implicación en el calentamiento global y el crecimiento de las temperaturas”, se subraya.

 

Entre las funciones ambientales de los humedales, se mencionan la estabilización de costas, la defensa contra huracanes, la regulación de la cantidad y calidad del agua, la disminución del impacto de los vientos; son sitio de anidación, refugio, alimentación y reproducción de centenas de especies, además de ser ecosistemas que ayudan a mitigar el impacto del cambio climático.

 

 

“El decreto del APFFB ayudará a regular diversas actividades que pudieran alterar ese paisaje único”, se indica en el borrador del Estudio Previo Justificativo, elaborado por la asociación Amigos de Sian Ka’an (ASK), en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Secretaría de Ecología y Medioambiente (SEMA) del gobierno del estado.

 

El documento, que rebasa las 150 hojas, no es definitivo, pues está siendo enriquecido no sólo por dependencias federales y organismos como la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), sino por dependencias estatales como la Secretaría de Turismo (Sedetur) y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y la propia Dirección de Ecología de Bacalar.

 

Participan además institutos de investigación como el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y organizaciones civiles y ejidales, como el Ejido Bacalar y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.

 

La Bahía de Chetumal está incluída en la zona que abarca la ANP, al igual que la zona arqueológica de Ichkabal, ubicada en el Municipio de Bacalar.

Escrito por Adriana Varillas

Reportera de Luces del Siglo


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