DE VIAJE

Sus consejos son claros. Para conocer el puerto hay que acercarse a su pasado africano, probar sus sabores y platicar con la gente, o por lo menos así lo cree el chef José Burela.

 

VERACRUZ, Veracruz.- Fundador de la reconocida escuela de gastronomía Le Chef College (ubicada en Boca del Río) y quien en ocasiones es chef invitado en el tradicional Hotel Emporio, resulta, sin siquiera quererlo, el mejor embajador de la ciudad que lo vio nacer y crecer: Veracruz.

 

“¿Crees que la mayoría de los jarochos somos tan alegres y tenemos el cabello rizado sólo porque sí? Claro que no. Por nuestras venas corre sangre africana, de esa que te hace mover las caderas.

 

“Para conocer el puerto hay que caminarlo, nada de tomar el auto; ir a sus lugares tradicionales y también a esos otros a los que el turista no llega y terminar el día con un rico café”, dice Burela.

Sus palabras provocan que el viajero desee abandonar la habitación y sirvan de guía al paseo que iniciará en la Gran Plaza Malecón, justo afuera del Emporio. La plaza es uno de los sitios turísticos por excelencia de Veracruz.

 

Nunca faltan visitantes que la recorren para apreciar la belleza arquitectónica del Faro Venustiano Carranza o del antiguo Banco de México, actualmente sede de Petróleos Mexicanos.

 

Otros gustan de andar por aquí para ver la inmensidad de los barcos que arriban al puerto llenos de contenedores y algunos más se entretienen con los famosos sacamonedas, esos valientes que se lanzan infinidad de veces al Golfo de México para rescatar el dinero lanzado.

 

Desde la Gran Plaza Malecón se puede ver el mercado de artesanías Miguel Alemán Valdés y la Plaza de las Artesanías, en donde cualquiera se ve tentado a llevarse un souvenir a casa, ya sea un bello abanico o una cómoda hamaca.

 

Al platicar con los locatarios, el viajero se entera de que muy cerca de aquí, a 15 minutos caminando, se encuentra el barrio de la Huaca, famoso por ser el sitio de residencia de Agustín Lara y Toña La Negra, y porque hace más de 300 años fue fundado por esclavos provenientes de África.

 

De acuerdo con la Secretaría de Turismo del Estado, este vecindario está conformado por ocho manzanas, en las cuales se localizan más de 85 fachadas, cientos de casas y aproximadamente 14 patios de vecindad construidos en el siglo 17.

 

Entre los sitios más concurridos en la Huaca por los veracruzanos está el Callejón Toña La Negra, donde hay una estatua dedicada a la reconocida intérprete de “Arráncame la Vida” y “Aunque Pasen Mil Años”, y otra más en honor a Agustín Lara.

 

Pero los lugareños adoran este rincón porque aquí se realizan constantemente festivales de danzón. Antes de regresar al hotel, hay que entrar a La Parroquia de Veracruz para pedir un delicioso café y acompañarlo con el antojo insignia del lugar: una bomba, concha partida por la mitad y embadurnada de frijoles.

 

Es así como el Puerto de Veracruz demuestra que sus tradiciones y raíces siguen vivas para colmar de alegría al viajero.

 

Escrito por Cirze Tinajero / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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