REVISTA R

Año de definiciones. Nuevo Presidente, nuevo Congreso y nuevos gobernadores, en elecciones que prometen, en todos los casos, alta competitividad.

 


Año de sobrevivencia o muerte del TLC.


Con ello, la economía a prueba por ambas tensiones: elecciones competidas con posible alternancia en la Presidencia y cómo sortear el derrumbe del Libre comercio con Norteamérica.

 


Tiempo para nombrar un fiscal anticorrupción, a los magistrados de la sala especializada en esta materia en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, y al Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción.

 


En lo deportivo y lo mediático, un país en vilo por la participación de la selección profesional de futbol en el Mundial de Rusia a jugarse en el verano.

 


Dos efemérides impregnarán el ambiente político, electoral y social: el cincuentenario del movimiento estudiantil y popular de 1968 y 30 años de los cuestionados comicios de 1988. Par de acontecimientos que permanecen vivos.

 


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El primer trimestre del año será el prólogo de una campaña electoral intensa. Los principales partidos confirmarán sus candidaturas y los aspirantes independientes deberán entregar sus más de 800 mil firmas esparcidas en por lo menos 17 estados del país para llegar a la boleta electoral presidencial del 2 de julio.

 

 


Andrés Manuel López Obrador protagonizará su tercera campaña electoral con la novedad de que dos partidos que tradicionalmente le apoyaron ahora van en su contra. Es el caso del PRD, partido del cual López Obrador fue fundador, y Movimiento Ciudadano, dirigido por Dante Delgado. Ambos constituyeron, junto con el PAN, el Frente por México con un discurso antagonista al tabasqueño.
Morena, empero, se ha consolidado como la principal fuerza de la izquierda partidista. El partido fundado en 2013 ha tenido un crecimiento exponencial beneficiándose de deserciones de grupos perredistas. La coalición electoral que impulsa ahora a AMLO es "Juntos Haremos Historia", con la participación del PT y el Partido Encuentro Social, además de Morena.

 


El apoyo de este último suscitó una gran polémica entre bases morenistas, grupos feministas y asociaciones lésbico gay debido a planteamientos tradicionales de repudio al aborto y rechazo a matrimonios igualitarios.

 


Rival a vencer, puntero en las encuestas, AMLO apuesta al refrán de que la tercera es la vencida.

 


José Antonio Meade, quien hace un año era uno de los personajes más cuestionados del gobierno federal como Secretario de Hacienda, se abre paso para la candidatura del PRI a la Presidencia de la República.

 


En el estilo más tradicional del destape priista, a Meade se le fue construyendo su candidatura tanto con reformas internas a los estatutos del PRI, que permitió la inscripción de no militantes para aspirar a cargos de elección popular, como con una amplia exposición mediática.

 


Hijo de un funcionario público que trabajó para distintas administraciones priistas, José Antonio Meade, empero, fructificó su carrera política en gobiernos del PAN como el de Vicente Fox y de manera destacada el de Felipe Calderón.

 


Ya con Enrique Peña ocupó tres Secretarías: la de Relaciones Exteriores, la de Desarrollo Social y la de Hacienda.

 


El perfil ciudadano de Meade y su cercanía con los panistas son activos para ampliar su influencia más allá del voto duro del PRI.

 

Aunque tendrá que dedicar buen tiempo para convencer a los propios priistas de que es el perfil idóneo como candidato tricolor.

 


Ricardo Anaya comenzó a trabajar en su proyecto presidencial desde agosto de 2015, cuando suplió a Gustavo Madero en la dirigencia del PAN. Su éxito depende de que el electorado acepte como viable una alianza de la derecha con dos partidos de izquierda: el PRD y Movimiento Ciudadano.

 


Siendo el más joven en la contienda, y a la vez el más inexperto en trayectoria política y de administración pública, Anaya deberá trabajar mucho en la difusión de su imagen y el crecimiento de sus estándares de conocimiento entre electores.

 


En febrero se sabrá si a estos tres candidatos se suma alguno de los aspirantes sin partido. Dos despuntan con mayores posibilidades: Jaime Rodríguez El Bronco, ex priista y gobernador de Nuevo León con licencia, quien es respaldado por el aparato gubernamental de aquella entidad, y Margarita Zavala, ex panista impulsada por las redes creadas por la corriente encabezada por su esposo Felipe Calderón, ex Presidente de la República.

 


Alrededor de los tres bloques partidistas, miles de candidatos se lanzarán por alguna de las diputaciones federales, senadurías, gubernaturas, alcaldías y diputaciones locales en juego.

 


En la "elección más grande de la historia", como la ha calificado el INE, sólo Baja California y Nayarit no tendrán elecciones concurrentes con la federal. En 30 entidades, la disputa por el poder local hará aún más intensa la contienda por la Presidencia.

 


Aunque en los hechos ya están en marcha, las campañas presidenciales tienen como fecha legal de arranque el 30 de marzo; es decir, el viernes de la Semana Santa, y durarán 90 días.

 


En abril, mayo y junio, se celebrarán tres debates presidenciales organizados por la autoridad electoral en distintas ciudades del país.
Otra novedad del proceso electoral es que los legisladores y alcaldes electos en 2018 podrán reelegirse en 2021 y 2024, según sea el caso.

 


Las elecciones están previstas para el 1 de julio y, a partir de ese domingo, se abre una etapa de impugnaciones y, probablemente, litigios electorales tanto a nivel federal, como en las nueve entidades que renuevan su gubernatura.

 


Será en septiembre cuando se califique la elección y en diciembre cuando el nuevo Presidente tome posesión. Al semestre de campañas seguirá un segundo semestre de litigios postelectorales y una larga transición.

 


* * *
Pero no todo será política electoral.

 


El 14 de junio se inaugurará el Mundial de Futbol de Rusia y, entonces, en plena campaña, los espectadores concentrarán su atención en el desempeño del equipo dirigido por Juan Carlos Osorio, que disputará tres partidos difíciles: Alemania, Corea del Sur y Suecia.

 


El miércoles 27 de junio, justo el día en que cierran las campañas, México jugará contra Suecia, en un partido decisivo para saber si avanza o no a la siguiente fase del torneo.

 


No será la primera vez que futbol y política se mezclan en una campaña presidencial. Ocurrió recientemente en 1994, en los comicios en los que fue electo el priista Ernesto Zedillo, y en 2006, cuando Felipe Calderón resultó electo en una polémica contienda.

 


En ambos casos, los candidatos del régimen se subieron a la ola futbolera para tratar de atraer adeptos. Y, en las dos ocasiones, México fue eliminado en las rondas de Cuartos de Final.

 


La presentación de una de las generaciones futbolística mexicanas más completas topará con el campeón del Mundo, Alemania, y una de las sopresas en las eliminatorias, el equipo de Suecia verdugo de Italia, cuatro veces campeona del mundo.

 


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El calendario marca también el final de la LXIII Legislatura del Congreso de la Unión, y los pendientes son muchos de cara al último periodo ordinario, que inicia el 1 de febrero.

 


El nombramiento del fiscal anticorrupción, el auditor superior de la Federación, de magistrados de la sala especializada en esta materia en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, y las suplencias en el INAI y el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción son quizás los pendientes más importantes de los senadores y diputados federales.

 


Además, los legisladores deberán satisfacer el requerimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para legislar en materia de publicidad oficial antes del 30 de abril, día en el que concluye la Legislatura.

 


Con muchos de sus miembros originales ya en campaña, buscando otro cargo, las Cámaras serán caja de resonancia de la contienda electoral, al tiempo que intentan desahogar una agenda en la que también están pendientes leyes en materia de seguridad (como el mando mixto), y normas que complementen el combate a la corrupción, como las que regulen las licitaciones de obra pública y adquisiciones del gobierno federal.

 


Los pendientes legislativos serán heredados por nuevos senadores y diputados, que tomarán protesta el 1 de septiembre, día en el que Enrique Peña Nieto entregará su último informe de Gobierno al Congreso de la Unión. 

 


Septiembre marcará el ocaso del peñismo y será ocasión para hacer un balance de la administración priista, aunque la calificación ciudadana al PRI será más visible dos meses antes, en la jornada electoral del 1 de julio.

 


Después de que 2017 cerró como el año más violento de la historia, con miles de asesinatos, la inseguridad será un tema importante para la sociedad, los gobiernos, partidos y candidatos.

 


Además, 2018 está marcado por dos efemérides que obligan a la reflexión en temas cruciales que, actualmente, siguen irresueltos: se cumplen 30 años de la famosa "caída del sistema" en las elecciones presidenciales de 1988, y 50 años del 68 mexicano, un hito que cambió la historia del país, con el 2 de octubre como fecha emblemática.

 


La represión gubernamental usando los aparatos del Estado y sus Fuerzas Armadas será un tema que atraviese un año en el que se pondrán a prueba las instituciones creadas para regular la disputa por el poder y para satisfacer las demandas de millones de ciudadanos.

 


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También será el año en el que los electores de Estados Unidos harán la evaluación de medio término al presidente Donald Trump, en las elecciones legislativas de noviembre.

 


El factor Trump mantendrá a la economía en vilo, con su reforma fiscal y la renegociación del Tratado de Libre Comercio como factores que afectarán al peso y el crecimiento de la economía mexicana.

 


Habrá elecciones presidenciales en Finlandia, Costa Rica, República Checa, Paraguay y Colombia. Y, a finales del año, en Brasil y Venezuela. 

 


En Rusia, en marzo se sabrá si Vladimir Putin logra una nueva reelección y alarga su dinastía iniciada en las elecciones de 2000.

 


Migración, cambio climático, el conflicto en Medio Oriente, el Estado Islámico y el terrorismo, y la amenaza de un conflicto nuclear entre Corea del Norte y Estados Unidos seguirán en la agenda mundial. Lo mismo que la desigualdad, un problema que la ONU ha puesto como el principal mal de la humanidad a combatir con las acciones de la Agenda 2030.

 

Escrito por Ernesto Núñez / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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