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CANCÚN, Q. ROO.- En 47 años Cancún presenta un magro avance en la derrama económica del sector turístico, sin embargo la masificación del destino tras el paso del huracán Gilberto, que hizo  apostar por ese modelo de expansión, en el que el turista permanece menos días y su gasto también es menor, entorpece el crecimiento con base en el llamado ciclo de vida del turismo, un parámetro que mide la estabilidad, el crecimiento e incluso la declinación de la actividad turística.

“En el ciclo de vida del producto, Cancún no sale mal en cifras debido a que no ha dejado de crecer en su oferta, que encuentra respuesta en la demanda. Los márgenes de ocupación no son malos, sin embargo la derrama y los días de estancia son los que deberían aumentar para considerar que es un destino que todavía seguirá en crecimiento”, indicó Priscila  Sosa Ferreira, investigadora universitaria en turismo sustentable.

Explicó que no se debe analizar el producto sólo con cifras turísticas, sino aplicar un enfoque de competencia de libre mercado que evalúe el desarrollo urbano y social, la seguridad y la gobernanza, para tener un análisis completo y saber si el destino continuará creciendo o entrará en declive en su ciclo de vida.

“Lo que le suceda a la comunidad le pasa al destino turístico y en estos indicadores internacionales de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y del Banco Interamericano tenemos varias llamadas de atención para Cancún”, dijo la experta.

“A pesar de omisiones importantes en su inicio, como permitir construcciones encima de la duna y permitir rellenos de manglar, el proyecto original de Cancún conservó grandes extensiones destinadas para áreas verdes a lo largo de la zona hotelera, como el área lagunar protegida, que contrasta con 22 mil cuartos al horizonte, y posee una gama de servicios y un enfoque de vida urbana amigable para los habitantes”, explicó.

En su análisis Sosa Ferreira menciona que el objetivo de Cancún como proyecto turístico no se limitaba a edificar un destino, sino promover el desarrollo en toda la península de Yucatán, donde se promoverían cadenas productivas. 

“Ahora, al pasar de los años, vemos que no se logró el objetivo, no sólo era generar empleos en la zona turística sino generarlos en los lugares de residencia de los habitantes de la península, creando demanda de sus productos para Cancún sin la necesidad de que migraran”, dijo.

En los años setenta Cancún fue el único de los cinco destinos turísticos por los que apostó el gobierno federal, que recibió el recurso para levantar su infraestructura turística, pero al paso del tiempo se detuvo porque a nivel nacional se adoptó el modelo neoliberal de empequeñecimiento del Estado, por lo que el programa de planeación, infraestructura y desarrollo urbano quedó en el olvido, ya no se promueve al destino y el Estado se limita a mover la inversión y entregar predios urbanos a empresas para desarrollarse.

¿Qué sigue para Cancún? Cuarenta años no es nada en la historia de una ciudad, pero como destino turístico que vive de esta actividad tendrá que buscar un enfoque de sustentabilidad y que las políticas públicas se enfoquen a mejorar su desarrollo urbano y no parchar problemas como el tema de inseguridad.

Cancún sin duda es un lugar que genera empleos, pero la mayor parte no son bien pagados, ni con la seguridad laboral deseable, hoy en día, la OMT pide que los salarios sean decentes y que se compense la inestabilidad del turismo, pues una economía que se basa en tener salarios bajos es un error inmenso ya que lo que se proyecta es que no se tiene una estructura adecuada para el crecimiento.

¿Qué representa para Cancún cumplir casi medio siglo? Más que el tiempo son las cifras, si hay demanda, lo que importa es cómo se promueve el lugar y se vende al turista; por ello es momento de buscar estabilidad, de replantearse como destino pues no se trata de tener más cuartos y propiciar así un turismo de poca derrama sino por el contrario, el objetivo será atraer a un turista con mayor derrama, mayor nivel educativo, que busque cuestiones culturales y cambiar la imagen de Cancún como destino de playa y discotecas por un destino integral que tiene un patrimonio cultural valioso, una comunidad viva y trabajadora y entregada al turismo.

Si logramos que lleguen turistas que gasten más y se queden más días y dejamos de apostar por turistas que gastan poco, los impactos serán menores y el beneficio será mayor.

Escrito por Teresa Pérez

Reportera de Luces del Siglo


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