ENTRE MUROS

Obras con distintos usos, para cuya construcción se utilizó concreto y entre las que destacan aquellas de orientación pública y social, fueron reconocidas en la edición 26 del Premio Obras Cemex.

 

Celebrada en la Ciudad de México y con asistentes de más de 15 países, la gala dio inicio con unas palabras de Juan Romero, presidente de la compañía en México, quien destacó el papel de la industria de la construcción en los procesos de recuperación posterior a desastres.

 

“Estamos comprometidos a contribuir a la prevención de nuevas situaciones de riesgo al promover mejores prácticas de construcción con calidades más sostenibles. Es imposible evitar que sobrevengan nuevas catástrofes naturales, pero, sin duda, podemos hacer mucho para evitar que tengan consecuencias trágicas. “El trabajo que ustedes realizan día a día es clave para seguir construyendo el futuro que todos soñamos”, dijo Romero a los arquitectos, ingenieros y otros asistentes.

 

Sobre la misma línea comentó el arquitecto Benjamín Romano, líder de la firma LBR+A Arquitectos y creador de la Torre Reforma, rascacielos que se llevó cuatro premios al ganar las ediciones nacional e internacional de dos categorías: Edificación y Accesibilidad Universal.

“El concreto se me hace muy importante ahora después del sismo. Hablo mucho de la arquitectura tectónica, que los aztecas la usaron y esos edificios siguen bien”, expuso el artífice mexicano. “Yo creo que cada vez tenemos que apostarle más por la tectónica, y me parece que el concreto aporta mucho en eso”. 

 

ESPACIOS DE ENCUENTRO

Este año la ceremonia se llevó a cabo bajo el título “El Premio que trasciende fronteras”, lo que se relaciona en parte con los proyectos finalistas, provenientes de Alemania, Colombia, Costa Rica, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Haití, Letonia, Nicaragua, Panamá, Polonia, Puerto Rico, República Checa, República Dominicana y México.

 

El tema del acercamiento y la convivencia que connota el nombre de la ceremonia se manifestó también en las obras que fueron premiadas, pues varias de ellas responden a este fin.

 

Ejemplo de esto es la Ciudad de los Archivos, edificio proyectado por Mendaro Arquitectos para funcionar como sede del archivo histórico de Oaxaca y premiado en las categorías de Espacio Colectivo, Edificación Sostenible e Innovación en la Construcción, así como Departamentos La Sexta, de AS Arquitectura y R79, ganador nacional en la categoría de Vivienda Económica.

 

“Tratamos de concentrar todo el esfuerzo en el área común: en donde la gente convive. Lo más importante, aparte de la materialidad, es el espacio común, es gran zona de esparcimiento”, dijo Roberto Ramírez Pizarro, de R79.

 

El Premio Lorenzo H. Zambrano, otorgado a la trayectoria, y la beca Arq. Marcelo Zambrano siguieron la misma línea, pues fueron otorgados a arquitectos del paisaje: Mario Schjetnan y Paola López, respectivamente.

 

“La arquitectura de paisaje es fundamental en todo nuestro País: necesitamos reconciliarnos con la naturaleza, reconciliar a las ciudades con la gente, dar calidad de vida y preservar el medio ambiente”, comentó el arquitecto Schjetnan.

López, quien actualmente estudia la Maestría de Arquitectura del Paisaje en la Universidad Politécnica de Catalunya, agradeció la oportunidad que representa la beca y la importancia de la materia que estudia. “No sólo es hacer jardines. Es algo muy profundo. Es espacio público, es hablar con las personas, es entender requerimientos sociales; es muy complejo”, expuso la artífice.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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